Adiós capitanes

El Clásico regio cerrará de golpe dos de sus páginas más brillantes, con dos elementos que son ejemplo de valores cada día más escasos en nuestro balompié.

El Clásico regio cerrará de golpe dos de sus páginas más brillantes, con dos elementos que son ejemplo de valores cada día más escasos en nuestro balompié.

Jesús Arellano, por Rayados, y Antonio Sancho, por Tigres, dirán adiós como futbolistas en activo, enmarcando un sábado especial y memorable para la Sultana del Norte.

Cualquier otro año, el último partido de la pretemporada serviría para pensar en el cuadro del torneo, el progreso de los entrenamientos, o las variantes que tendrán los equipos para la jornada 1.

Pero este sábado será diferente. El ritmo de los planteles quedará de lado para rendir tributo a los dos símbolos de los clubes, que prometen emocinar con su solas presencias dentro del campo, y sobre todo al salir de él.

A nivel nacional es difícil dar una dimensión similar al acontecimiento. Pero a nivel local, no hay duda que las aficiones están dejando ir a dos elementos de gran relevancia, que supieron conquistar el cariño de la tribuna más allá de logros o estadísticas.

Surgido en Pumas, Sancho reflejó mucho del perfil tigre original, luchando sin dar nada por perdido, y con el temperamento que destacó en horas difíciles de la institución. Toño no requirió llevar toda su carrera en la UANL para ser adoptado por la gente, que ahora se le rendirá en una última ovación.

Y qué decir de Arellano, que es para Rayados simplemente el más grande ídolo que haya pasado por la institución. Forjado en el barrio bravo de la colonia Indeco, el talentoso volante conservó hasta el final la esencia de jugador del ayer, reflejo de carácter y calidad. Toda la semana en Medio Tiempo se le ha dedicado un reportaje de colección desde sus orígenes, por todo lo que significó además con la Selección Nacional.

Las condiciones futbolísticas de ambos son diametralmente opuestas, pero el significado para cada una de sus aficiones es muy similar. Y la partida les llega en momentos muy similares, siendo muy intermitentes en la alineación, ante el inexorable arribo de las nuevas generaciones. Pero su liderazgo seguía siendo importante en el clima de los vestidores, y todos los elementos les reconocen su lugar como pilares del grupo.

Para Monterrey y Tigres son dos jugadores de época, de ésos que dejan huella para las próximas décadas.

Me decía un técnico que los futbolistas sueñan siempre con el día de su debut, pero les cuesta verse en el día de su retiro.

Ahora, luego de 17 años, el momento habrá llegado para los dos emblemas, con un adiós que tendrá un sabor a nostalgia y agradecimiento la noche del sábado.

Mi admiración y reconocimiento para ambos.

Hasta siempre, capitanes.

twitter @oscaradrian_vzz

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