La Liga mexicana, mexicana como nunca

La carrera está por comenzar, y esta vez la apuesta de los clubes no atendió como antaño currículums de entrenadores traídos de otros lados del mundo para enseñarles la tarea.

La carrera está por comenzar, y esta vez la apuesta de los clubes no atendió como antaño currículums de entrenadores traídos de otros lados del mundo para enseñarles la tarea.

Adiós al discurso con acento extranjero, ése que muchas veces quedó sólo en proyecciones. De los 18 estrategas que mañana arrancan la competencia, sólo seis son foráneos, y de ésos, cuatro hechos en la Liga.

Es una condición que más allá del nacionalismo, habla de que en México se ha dado un paso a la madurez deportiva. No más soluciones importadas, valga decirlo, muchas veces de forma comodina. La variedad de técnicos aztecas superaba desde hace años lo que venía de fuera, y hoy se impone en la estadística presencial. Faltará que lo haga también en resultados.

Y no es que se tenga algo en contra de los buenos entrenadores que llegan a trabajar a nuestro país, varios de ellos con un real compromiso de resultados. Sino que realmente, haciendo un balance, muchos de los que arribaron pasaron de noche por nuestro futbol, y pocos dejaron algo que marque diferencia.

Otro indicador que llama la atención es cómo en el futbol mexicano se da un espaldarazo a la continuidad: sólo tres equipos cambiaron de entrenador, algo muy extraño en el receso veraniego. Atlas, Puebla y Toluca tomaron el reto de iniciar de nuevo, mientras que el resto de los clubes encontró elementos para mantenerse en la misma ruta.

El siguiente reto deberá ser la paciencia. Es claro que en México cuando las cosas no marchan, parece un tema obvio cesar al técnico. Ojalá que la cifra de despidos sea inferior a la tasa habitual, y que en todo caso, cuando esto suceda, sea por un análisis deportivo serio, y no por el arranque de algún directivo presionado. Hay muchos ejemplos de eso.

Por lo pronto regresa el futbol, y vaya que se antoja ver de nuevo la competencia local. El reto global será que los estadios detengan esa tendencia a la baja, y que se vuelva a repuntar la atención al balompié. Esperemos que -más allá quién sea el campeón- el Apertura 2011 sea un torneo de altura, y que trascienda internacionalmente no sólo por escándalos, sino por un futbol que contagie.

En Medio Tiempo estamos listos para compartir contigo la experiencia de esta nueva temporada.

Suerte para cada uno de sus equipos.

Twitter: @oscaradrian_vzz 

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