Primero arriba

El gran reto que tendrá esta tarde la Selección Mexicana Sub-17 no estará en lo que pueda construir con los pies, sino en lo que evite destruir con la cabeza.

El gran reto que tendrá esta tarde la Selección Mexicana Sub-17 no estará en lo que pueda construir con los pies, sino en lo que evite destruir con la cabeza.

Con una historia de nuestro balompié empañada por eliminaciones honrosas ante potencias del orbe, la gran tentación que deberán resistir los juveniles aztecas será escuchar las voces de venganza ante Alemania, ecos que seguramente flotarán en el ambiente por los recuerdos del 86’ y el 98’.

Hoy los chicos deben desmarcarse de ese peso histórico que se arrastra en Selección Mayor. Si México escucha el pasado, Alemania irá ganando 1-0 desde el vestidor del estadio Corona.

Pero si los juveniles logran abstraerse de la tarea de lavar fracasos ajenos, el duelo puede lucir equitativo, y ese terreno todo puede pasar.

Ganarle a Alemania no será una tarea similar a las anteriores. Basta ver un poco del estilo teutón para notar el desarrollo de un trabajo permanente en fuerzas básicas. Su notable dominio y contundencia explican por qué a los ojos del mundo se ha convertido en el favorito para coronarse en suelo azteca.

México ha sufrido por momentos, y eso se olvida fácil con el impecable paso estadístico. 

 

Pero más allá del resultado, que lo mismo puede arrojar una inédita final en casa que otra caída ‘con la cara al sol’, es necesario entender el lugar que tiene el equipo juvenil mexicano.

No son los Sub-17 los indicados para vengar a generaciones que difícilmente vieron jugar. Nacidos en su mayoría en 1994, en sus cabezas no existe el gol anulado al ‘Abuelo’ Cruz en el Volcán, ni la falla de Luis Hernández sin portero en Francia. No entienden algo que no vivieron, ni de lo que no son responsables.

Por el contrario, su reto será motivarse del paso dado en el 2005, y ver que se puede tocar la gloria cuando se tiene valor y futbol.

Más que a energía de revancha, hoy el cuadro de Raúl debe apelar a la efectividad mostrada ante Corea y Holanda, y sobre todo del orden y la aplicación evidenciados ante Francia, que es el mejor partido que se le ha visto al equipo en este certamen.

Las estaturas marcan una buena diferencia a favor de los europeos. Pero más que preocupar la altura física del rival, hoy existe un serio llamado a la altura mental. Si se juega con esa premisa, México tiene muchas posibilidades de ponerse en el duelo que todos sueñan.

Eso deseamos.

 
Twitter: @oscaradrian_vzz 
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