¿Nos enojamos?

Asimilar el sabor de una desilusión nunca será sencillo, más cuando la idea de que pudo ser diferente está todavía en el aire.

Asimilar el sabor de una desilusión nunca será sencillo, más cuando la idea de que pudo ser diferente todavía sigue en el aire.

México volvió a sufrir una caída en un momento clave de su historia, en un paso que hoy más que nunca parecía viable en la mente de todos.

Hoy amanecí como tú, si eres uno de los millones de mexicanos que esperábamos platicar en la oficina de un triunfo tricolor, y una inédita final Sub-20 como favoritos.

Pero no fue así. Brasil nos volvió a poner en nuestra realidad, una menos dramática que la de la Copa América, pero sin el brillo del Sub-17.

Hoy, cuando el ‘Cubo’, ‘Chatón’ y compañía son blanco de las críticas, bien valdría ver si nos conviene unirnos a los que buscan culpables, o a los que se detienen a reconocer que este 2011 se ha dado un paso gigantesco en la formación de nuevos valores.

No amigo lector. No me conformo con una Semifinal, ni soy insensible a ese inevitable dejo de coraje que se experimenta sólo cuando nos quedamos a un paso de avanzar. Pero en serio. Éste es un proceso, y vale la pena darle el beneficio de la duda.

Siempre creí, y difícilmente alguien me quitará de la cabeza, que el título del 2005 en Perú fue más consecuencia de una camada amiga del triunfo, que de un método trabajado de parte de nuestros federativos.

Pero hoy me queda la sensación de que es diferente. Veo un trabajo en muchos equipos. Veo elementos brillando en sus respectivos torneos, y veo a México llegar no sólo porque el dejo o el favor de un amigo en la silla, sino por condiciones que el día de mañana pueden ser útiles en la Selección Mayor, que es el objetivo de todo esto.

No amigo, no me siento bien viendo a Brasil nuevamente darnos la puntilla. Duele que nos quedemos en un palmo de narices cuando igual que tú –y quizá igual que los mismos jugadores- pensé que podríamos echarlos fuera.

Pero este momento del partido también nos da el balón como opinión pública, y más nos vale pisarlo y reflexionar, que reventarlo a donde caiga movidos por el enojo.

En verdad, parece un buen momento. Un inédito despertar verde ideal para construir. En medio de errores vergonzosos en el Tri Mayor, este año los chicos nos han arrancado las sonrisas, y vale la pena darles un espaldarazo, como el hermano al chavo de la casa que falla en su primera cita.

Fui, soy, y seguiré siendo enemigo de la Regla 20/11. La calidad no llega por decreto. Pregúntale a Maradona si debutó con esa condición.

Pero hoy, que los golpes, señalamientos y dudas los cubren, creo que se puede verlos diferente. Soy crítico, no porrista. Pero por convicción, hoy me brota la curiosidad por ver qué hay más delante de esta caída de semifinal.

Su tamaño real se medirá con los años. Entonces dejemos que los años nos digan quiénes son estos jóvenes que fueron a representarnos a Colombia. Yo al menos, sigo creyendo en muchos de ellos.

twitter: @oscaradrian_vzz

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