La Final que deseo

Mientras el norte del país hierve por la Gran Final, es innegable que el resto se muestra frío, volteando de reojo a todo lo extrafutbol que envuelve la llegada del último mes del año.

Mientras el norte del país hierve por la Gran Final, es innegable que el resto se muestra frío, volteando de reojo a todo lo extrafutbol que envuelve la llegada del último mes del año.

Santos y Tigres protagonizarán esta noche la primera batalla por el título del Apertura, en un clima tan entendible como contrastante entre los que sienten y no sienten la Final.

Este es un fenómeno ya común, que suele presentarse sobre todo en los clubes que inician la Liguilla y se quedan cortos en el camino al gran partido. Pero hoy, al igual que en la Final de hace un año en el Tec, lo noto especialmente acentuado, y con el morbo de ver si los planteles de una región tan autosuficiente pueden ponerse a la altura del duelo que escenifican.

Por eso, más que desglosar conceptos futbolísticos ya muy vistos en ambos bandos, o continuar la desgastada polémica de equipos grandes contra chicos, valdría más emitir los buenos deseos para lo que ocurrirá esta noche.

Que hoy los planteles regalen una noche donde no quede un solo hueco para cuestionar su presencia en el campo.

Que hoy se entierren los fantasmas de los intereses mercadológicos, viendo el trato justo de la opinión pública y las televisoras a dos dignos finalistas.

Que hoy, más allá de adelantar el marcador, se dé un intento serio de ambos equipos por conseguirlo.

Que Tigres mantenga esa extraordinaria pulcritud defensiva, pero sacando algo más de ambición de la que mostró ante Gallos.

Que Oswaldo Sánchez reciba un gesto de ambas aficiones por la enorme marca que está por firmar como el hombre Liguilla de México.

Que este día quede constancia por qué Felinos y Guerreros contienen las nóminas dos y cinco de la Liga.

Que el TSM sea un ejemplo de civilidad y fiesta, con dos aficiones que indiscutiblemente están en la élite del país.

Que la Federación dé un paso adelante en la búsqueda de hacer de la Final un evento masivo y espectacular, y no sólo una fiesta particular para quienes la disputan.

Que la policía de Torreón no ocupe espacio alguno en las crónicas deportivas de este viernes.

Que gane quien gane, se evite la odiosa tentación de querer dejar todo para el juego de Vuelta.

Es cierto, creo que definitivamente estando tan cerca de la Copa, la prioridad de Tigres y Santos difícilmente será agradar a costa de sacrificar el objetivo.

Pero por todos los que de alguna u otra forma nos desempeñamos en el medio futbolístico, llámese dirigentes, patrocinadores, futbolistas o simples aficionados y espectadores, ojalá que el duelo resulte como un buen cerrojo a un torneo de muchos bemoles.

 

No, definitivamente no espero que mañana todos los aficionados del resto de México se conviertan al santismo o al tigrismo. 

Pero que emocione. Eso es lo que deseamos.

Mail: oscar.mediotiempo@gmail.com

Twitter: @oscaradrian_vzz
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