¿Qué más puede pasar?

Seguramente esa pregunta ronda esta mañana por la mente de todos los aficionados de Chivas.

Seguramente esa pregunta ronda esta mañana por la mente de todos los aficionados de Chivas.

El 2012 ha sido un tobogán sin escalas, donde poco queda del líder del 2011, y ni decir del histórico del futbol mexicano.

La demostración de anoche en Argentina no sólo arrojó que el equipo sigue sin argumentos futbolísticos para levantarse del suelo, sino que además encuentra la forma de seguirse hundiendo.

Es cierto, el rebaño hoy no asusta a nadie.

Pero justo ahora parece el momento menos oportuno para desesperarse. Por más impulsos que existan de arreglar a gritos y golpes un equipo que no funciona, es necesario ver que eso jamás será la salida.

Apretar el paso cuando no hay camino al frente parece cosa de tercos. Es como pisar firme, pero sobre el vacío.

El rumbo que lleva Guadalajara no implica acelerar, sino todo lo contrario. Es hora de hacer un alto, pensar, analizar las cosas, asimilar el problema, detectar las fallas, encontrar oportunidades, sumar esfuerzos, y al final, sí, sólo al final, actuar.

No, definitivamente no soy aficionado Chiva, y aún si lo fuera trataría de escribir estas ideas más allá del sentir de un seguidor.

Pero eso es precisamente lo que necesita el equipo al momento de elegir las soluciones. Dejar las pasiones de lado y verse como lo miran los demás.

El hígado es un pésimo consejero. Para muestra lo que ha pasado a últimos años en el mismo club, donde la dirección técnica ha perdido autonomía por un exceso de protagonismo de su presidente, volátil al primer enojo.

Y buscar villanos tampoco es lo indicado. La imagen de Jorge Vergara se ha polarizado al grado de verlo en muchos medios como el enemigo malvado que quiere destruir al equipo. ¿Realmente creen que lo hace a propósito? Yo sinceramente difiero de su filosofía, pero tampoco creo que él, o alguien en su círculo disfrute ver estos resultados.

Es un tema de capacidad.

Y por tanto, debe resolverse con esa palabra.

Entonces, es momento de respirar hondo, decir, está bien, corregir lo básico, rescatar lo más posible, y hasta si es necesario dar el semestre por perdido. Pero no iniciar maniobras de rescate basadas en la ira y el ego.

En serio, urge que en Chivas se eviten medidas extremas sobre la marcha, que sólo provocarían hacer más grande el pozo.

Y sobre todo, nada de remedios caseros intentando salvar el Clásico Nacional. Faltan seis fechas para el choque ante América, y en el equipo deben evitar esa tentación para salvar su orgullo fallido.

Es hora de hacer frente al problema con lo que se tiene, buscando una solución real y no algo que sólo maquille el fracaso.

Después de todo, el balance al final dictará la sentencia.

Y nada que no sean resultados deportivos cambiará el veredicto de esta maltratada e irreconocible edición tapatía.

Mail: oscar.mediotiempo@gmail.com Twitter: @oscaradrian_vzz

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