Querer, poder, creer

Tres rostros extremos aparecieron por México en este arranque de la Copa Santander Libertadores.

Tres rostros extremos aparecieron por México en este arranque de la Copa Santander Libertadores.

La contienda de clubes más añeja en el mundo recibió tres posturas aztecas sin relación entre sí, que contrastan con lo parejo que suele ser el futbol mexicano.

Una, la de Tigres, el club poderoso en plantel, quien teniendo argumentos como para protagonizar la competencia decidió tirarla por la borda, con el pensamiento de no tener tamaños para ponerse al tú por tú.

Viendo su papel ante Unión Española, donde ningún titular apareció ni de relevo, no cabe duda que a los felinos les faltó querer.

Por más que se ha dado vueltas por los responsables, entre ellos Ferretti por su diseño y la directiva por permitirlo, no existe defensa para un equipo que renunció a su progreso deportivo de los últimos meses, para enterrar una daga al corazón de los intereses que implican luchar por una tercera plaza azteca en la justa de Conmebol.

Resulta aún más extraña la actitud del club regio viendo que por primera vez en 30 años se pudo sacudir la presión de tener que buscar la Liga, y sin embargo insistió en quedarse con el torneo local desdeñando la ventana internacional.

El otro rostro, al menos en esta primera postura, es el de unas Chivas desinfladas y sin sentido de orientación.

Con prácticamente lo mejor de su repertorio, los pupilos de Ignacio Ambriz fueron incapaces de sacar la victoria ante el Deportivo Quito, y acabaron rescatando un punto en el primero de sus tres choques como anfitrión.

A diferencia de Tigres que tuvo, pero no quiso, Chivas reiteró el martes que quiere, pero no puede, limitado en calidad y con un futbol preocupante.

Más allá del 1-1, que al final debiera saber a gloria por sus deficiencias en el campo, el rebaño mostró que atraviesa un punto de quiebra donde no sabe ni a qué juega, y donde refleja la ausencia de líderes de auténtica calidad y experiencia que soporten a los nuevos valores.

No tengo duda que Guadalajara se levantará y dejará algún día los penosos sitios donde ahora se encuentra. Pero en este presente, y de cara a dos competencias, parece que la institución ambiciona más de lo que puede abarcar. Y aludiendo a la analogía, hoy se percibe un empeño de su directiva de querer que un ‘Vocho’ corra como un Ferrari.

Y el otro resultado del arranque salta de lo ridículo de los dos primeros, para se colocarse entre las páginas ilustres de México en Conmebol.

Cruz Azul se puso el suéter más digno por México, y con la fe por adelante logró un triunfo que pudiera ser clave al darse de visita en la brava aduana paraguaya.

Sin la riqueza de Tigres y sin la presunción de Chivas, los de La Noria debutaron con un resultado vital, donde el creer -ya sea en la victoria como en su estilo- jugaron un rol determinante.

Las últimas décadas enmarcan a un plantel celeste que no ha sabido ganar ningún torneo. Pero si algo se le debe reconocer es que pese a todos los descalabros y críiticas siempre se las arregla para volver a la ilusión, y como ayer, poniendo el colmillo que demandan este tipo de instancias.

La naciente Copa Libertadores 2012 aún no tiene nada definido para nadie, y sería prematuro dar una ronda de finalistas. Pero en esta primera visión, no hay duda que si alguien puede cargar la bandera mexicana, ése es el cuadro cementero.

Ojalá que el oportunismo mostrado ante el Nacional vaya más allá de una simple retrospectiva a La Máquina imponente de años atrás. Y ojalá, ante todo, que al menos uno de los tres representativos de México valore la cada vez más vapuleada oportunidad -otro tiempo soñada- de competir en un torneo oficial contra equipos de Sudamérica.

Mail: oscar.mediotiempo@gmail.com Twitter: @oscaradrian_vzz

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas