Sangre de campeón

Desconozco si existe un caso similar en el futbol mundial. Un técnico con 12 Finales oficiales disputadas, y todas selladas con el trofeo de campeón.

Desconozco si existe un caso similar en el futbol mundial, pero lo dudo. Un técnico con 12 Finales oficiales disputadas, y todas selladas con el trofeo de campeón.

Lo que está ratificando Vucetich con Rayados rebasa toda la lógica futbolística, y hasta las probabilidades matemáticas.

No perdió las Finales ni siendo un novato, dirigiendo al Potros Neza allá en los 80's, ni las está perdiendo al paso de los años, con el hastío que se podría pensar normal. Ya triunfó de local, de visita, con equipos grandes y algunos de los llamados chicos, y el resultado es una constante totalmente inusual.

Y aunque las ciencias aplicadas digan que a cada Final está más cerca de perder por simple azar, en cada nuevo reto parece afianzar su toque y manejo.

Más allá de su humilidad, lo que hizo Vucetich ante Santos es digno de ponerlo al menos un peldaño por encima de su plantel.

Sin Suazo, su eje ofensivo, y sin un bastión defensivo como Osorio, el técnico rayado supo soportar la casa de los Guerreros, para aferrarse a terminar mandando en el campo.

Jamás perdió de vista su objetivo. Con el 2-0 en la Ida, un gol le bastaba para elevar su derrota a un nivel de tragedia, al obligar al rival a anotar cuatro goles.

Y si bien Santos machacó el arco albiazul haciendo héroe a Jonathan Orozco apenas al minuto 20, el plan visitante siguió firme a poner un gol que liquidara todo.

Mostró su talento simple, exacto, total, como un proceso en cuatro sencillos pasos. Diálogo, cambios, ajuste y título. Lo hace ver fácil.

Y contrario a lo que muchos dicen, en lo personal no veo el gran pecado de Benjamín Galindo en la derrota. El timonel lagunero logró lo que pocos planteles pueden presumir este año, que es poner a Rayados en un puño, y hasta logró empatar el global, con la idea de llevar la serie al terreno del tiempo extra donde se eliminaba el hándicap del gol visitante del rival. No era un plan tan malo, pero no le alcanzó.

Sus cambios fueron apenas ligeramente cuestionables, pero no lo desastrosos que hoy muchos presumen. Lo difícil es darle a Galindo el reto de un contrincante de la estatura como Vucetich. Es como comparar categorías diferentes en el box.

Ahora Monterrey vuelve a cubrirse de gloria, y tiene en sus manos el estandarte nacional, ratificando que vive su era dorada para delirio de su enorme afición.

Y el clamor general es que pueda ir más allá de su playera, y pueda cumplir una actuación más digna para el país en el Mundial de Japón. 

Tienen tarea en serio. Y técnico también.

CERMONIA EJEMPLAR

¿Vio la coronación del Monterrey?

Si no es así le cuento que, guardando toda proporción, la transmisión televisiva se hermanó con la ceremonia de premiación al estilo Super Bowl, en algo de mucho lustre y categoría.

Es común que en todas las Finales del futbol mexicano, tan pronto silba el árbitro impera el desorden y la confusión en el campo, con decenas de personas que no tienen ninguna relación con el evento, los equipos o los medios. El desfile en el estrado es poco más que una pachanga.

Pero ayer se vio un acto ejemplar, de altura para los dos planteles, desfilando por el templete a cada llamado. Se repartieron trofeos a los más valiosos, con una conducción digna de destacar. Valga un acierto para la tan criticada CONCACAF, que lentamente, pero de forma visible está levantando el otrora malogrado prestigio del torneo de campeones.

JORNADA 17

Se avecina un cierre de torneo de muchas posibles combinaciones, donde el América con una serie de resultados puede tomar la cima general.

Si se concreta, más allá de lo que venga en la Fiesta Grande, sería un digno premio a un equipo que se transformado en una cosa muy agradable a la vista, y que reúne valores ofensivos para contagiar a gente más allá de sus colores.

Yo no sé si es válido el famoso americanismo nacido entre 70'2 y 80's. Pero si existiera, creo que estaría basado en ideas como las que profesa -y con creces- el equipo actual.

Mérito a Miguel Herrera, que en seis meses ya le puso rostro a un desastre de equipo.

DE SALIDA

En una era donde los futbolistas se ofrecen para formarse en el orden de una tanda de penales, queda demostrado que la definición desde los once pasos es más que un simple volado.

Defender a Messi y a Cristiano diciendo que no son máquinas y pueden fallar, es totalmente válido. Pero intentar defender lo que hizo Sergio Ramos sería una labor que ni Marco Tulio Cicerón desearía como reto.

Tuvo la iniciativa, pero le faltó todo lo demás. Y con su cobro inolvidable se ganó a pulso los chistes que le dedican en todo el orbe.

Twitter @oscaradrian_vzz

oscar.mediotiempo@gmail.com

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas