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Oscar Velazquez

A los 50 mil en el Azteca

Jueves 7 de Febrero del 2013



Para muchos era impensable que sucediera, pero pasó este miércoles. El estadio Azteca, símbolo del fervor a la Selección Mexicana, volteado totalmente al cuadro Tricolor, en un reproche doliente por su pobre actuación ante Jamaica.

De poco valieron las campañas televisivas. No hubo recuerdo eficiente para callar los gritos en contra. Ni siquiera llevar un proceso tan cuerdo como el de José Manuel de la Torre sirvió para canjear la espalda que ayer dio la afición a tan precaria demostración.

Pero no es para menos.

Se empató sin goles ante un cuadro al que se le debe vencer sí o sí, principalmente en casa. En su defecto, se puede empatar ante Jamaica de local, y hasta 0-0 si usted gusta, pero al menos con un futbol y una actuación más tolerantes. 

No hubo futbol, ni hambre, ni nada digno que ofreciera el Tricolor.

Basta reflexionar que Corona fue el mejor mexicano y sacó tres goles cantados.

Las tribunas medio vacías ya eran por sí mismas un reproche a un producto que antes era intocable, y que ahora está poniendo nuevas métricas de lo que debe dar para ganarse un reconocimiento.

Como mexicano y aficionado al futbol, la escena desagrada.

Pero siendo honestos. ¿Cuál es entonces el papel que debo tomar cuando me ofrecen un producto tan malo?

¿Estoy obligado a aplaudir lo que por ningún lado tuvo calidad?

¿En qué parte del reglamento dice que por ponerme la playera de la Selección debo aguantar minutos infumables de un futbol que no convence?

Si compro mi boleto y visto de verde ¿Entonces soy fan, y estoy obligado a soportarlo todo?

Explíquenle eso a los aficionados que viajaron de otras partes de la república, y que pagaron aviones, hoteles, comidas y desde luego las entradas, para ver el rostro tan absurdo de la Selección. Pídales a ellos que no abucheen.

En esta misma columna hemos elogiado al Tricolor y su rumbo a Brasil. Hoy no es momento de hacerlo.

Y aún más, que nadie espere que lo hagamos por el falso patriotismo, ni el trillado argumento de ‘hay que apoyar’. No es mi trabajo, ni la función de los medios.

No faltarán –desde anoche leí algunos- los compañeros periodistas que se rasgarán las vestiduras, y criticarán a la gente por abuchear al Tri. En serio, qué pobre mentalidad.

Con qué cara reprochan a una masa que simplemente reaccionó a lo que le ofrecieron.

¿En dónde dice que al comprar el boleto debo cantar, apoyar y aguantarme?

Yo reprocharía a la gente si abuchea al Tri al saltar al campo, si revienta a la hora del himno, si presiona al minuto 10, o si corea al rival cuando ya se le va ganando.

Pero señores, ayer no hubo violencia ni nada que se saliera de los parámetros. La gente encontró la forma de divertirse ante un espectáculo que no se lo permitía.
 
Vamos, recuérdelo, el héroe fue Corona. Y el rival, era Jamaica.

Critiquemos a la gente si abuchea goleando 4-0, si lo hace empezando el juego, o si revienta ante Brasil. Más lo de ayer es el reflejo inevitable de una noche tristemente histórica, donde el Gigante de casa se empeñó en lucir como enano.

Por eso, a los 50 mil del Azteca, sólo decir que los comprendo.

Estoy seguro que habrá reconciliación, y que vendrá la hora de calificar al Mundial.

Pero lo de ayer es la moneda justa al pago que cotizó la Selección.

Twitter: @oscaradrian_vzz


Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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