Árbol de La Volpe; Bomba de Vucetich

De blanco de burlas a posible titular, en sólo dos semanas. De estorbo estático, a estremecer un draft, en sólo cuatro años.
Miércoles de 7 enero del 2009. Bajo un clima gélido, Ricardo La Volpe dirigía la práctica en El Barrial previo al torneo de Clausura.
 

El estratega lucía perfeccionista. A la menor provocación detenía la jugada, daba indicaciones extensas, y volvía a comenzar.

Su estilo, por demás conocido. Señalaba todas las opciones de cómo se ve el futbol en su cabeza, tratando de impregnarlas como filosofía. Pero justo esa mañana, el bigotón arrastraba un aire intratable. Mal humor acentuado.

 

De Genio, dirían algunos.

Con tono de hastío, comenzó a restregarles sus fallas a los jugadores. Cualquiera que no lo hacía como esperaba, se llevaba una dosis matutina del argentino. Sarcasmo y manoteo incluido. Más de uno aparecía incómodo.

Y entonces ocurrió. No había progresado una jugada hasta la zona delantera, hasta que Aldo de Nigris, que vivía sus primeros días como rayado, tocó el balón, quiso retrasarlo, y lo perdió... y comenzó el sermón. 

'Mirá que estás como estatua, como un árbol', se escuchó en el lugar.

'Se mueve más un árbol que vos... por eso luego no los vendes a nadie ¿Quién los quiere? Así va a ser difícil ah'.

Esas palabras resultaron imborrables en el artillero recién llegado como refuerzo a la institución. Al oírlas, no respondió más que afinando la mirada. Nada de rebeldía, pero coraje evidente.

Práctica que todos los presentes recordamos.

La Volpe iniciaba el nuevo torneo dejando claro quiénes llegaron al club sin su aprobación. Y enterraba de paso las aspiraciones de los que buscaban resurgir.

Más la vida le dio la vuelta pronto, como a veces ocurre, y vendría un parteaguas en La Pandilla. El entrenador no llegó a la Jornada 1; tronó con la directiva, y el proyecto rayado se depositó en manos de Víctor Manuel Vucetich.

Transición apresurada, presentación ante los medios, mano a mano con un servidor, y la pregunta para el nuevo técnico fue obvia ¿Cabe De Nigris en su idea?

 
Dicho de otra forma ¿Cabe un sentenciado en su cuadro, un elemento forjado en el acérrimo rival, a quien su antecesor prácticamente exhibió como mala adquisición?
 

"No sólo cabe, creo que nos va a ayudar mucho", respondió Vucetich, todavía timonel albiazul.

-¿Puede ser la dupla de Suazo?- Vamos a ver, tenemos buenos elementos... Aldo creo que tiene todo para ganarse un puesto. Hay muchos elementos, pero nadie está cerrado a nada, y Aldo tiene muchas condiciones para estar en el frente".

Era un giro total. En sólo dos semanas, el 'árbol' de La Volpe pasaba a ser un elemento interesante... y lo que vendría.

En los siguientes cuatro años, el menor de los De Nigris pasó de ser un relevo eventual, a titular indiscutible. Cambió abucheos por aplausos, y logró ganarse el mote de ídolo albiazul.

Llegó a la playera rayada con tan sólo 15 goles en 12 campañas. Tras 'el plantón' lavolpista, cosechó 53 anotaciones en los siguientes 10 torneos de Liga. En total sumó 69 dianas entre Liga y otros certámenes oficiales, para ser el mejor goleador mexicano en la historia del club.

 
Arribó con sólo una Final disputada y perdida. Hoy sale con cinco títulos, tres de ellos donde fue pieza medular.
 

Ése 'árbol', que el Bigotón casi desahució como futbolista, se convirtió este miércoles en el jugador más caro del régimen de transferencias, y la venta más alta en el futbol regiomontano. La 'bomba' que sacudió Cancún. 

Es obvio que alguien falló en su visión.

De objeto de burlas a posible titular, en sólo dos semanas.  De estorbo estático, a estremecer un draft, en sólo cuatro años.

¿Tan polarizado está nuestro futbol?

De alguna forma, sí.

'¿Seis millones por un delantero de 30 años? ¡Están locos en México!", me gritó ayer un promotor argentino vía telefónica cuando tocamos el tema.

Pero esto va más allá.

Por un lado, tenemos que reconocer la escasez del futbol mexicano para generar elementos que marquen diferencia y eviten la inflación del mercado.

Pero por otro, tenemos que darle todo el mérito a un jugador que transformó su historia, que renunció a una inercia intrascendente, y que a base de determinación y goles se ganó un lugar inolvidable entre el público rayado.

¿Triunfará igual en un club que lucha por reinventarse, y que ha dado tumbos por casi una década? Difícil saberlo.

Por lo pronto, el '9' rayado deja el club de su renacer por la puerta grande, y se enrola en un histórico del balompié azteca en un clima de respeto. Nadie hoy en su sano juicio le niega al menos el beneficio de la duda.

Y queda la reflexión. Donde un técnico vio un 'árbol' inerte, otro distinguió a su referente ofensivo.

Un técnico inmortalizó una burla; el otro, una época dorada.

Sobra decir cuál de los dos entrenadores tiene más éxito en el presente.

Twitter @oscaradrian_vzz

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