Oscar Velazquez

Contable, sin 'table'

Viernes 21 de Junio del 2013



El instinto autodestructivo parece haber vuelto a aflorar en el seno Tricolor. La presunta indisciplina de Río de Janeiro hace más dramática la eliminación de México en la Confederaciones, nublando seriamente las aspiraciones rumbo al Mundial.

De nuevo la combinación noche/libertad/mujeres/seleccionados pone la lupa en la credibilidad del equipo, que con los sabidos antecedentes parece culpable desde antes de empezar el juicio.

Concediendo sin pruebas, existen motivos para rebatir a quienes minimizan esa diversión en pleno torneo internacional. No es lo moral. Es la violación a un reglamento. Así de simple.

No se puede justificar el libertinaje en elementos profesionales, que reinciden como niños queriendo engañar al maestro en el examen. 

Dejando del lado el patriotismo y los valores deportivos ¿Cuándo entenderán los futbolistas que detrás de su imagen está una maquinaria que envuelve patrocinadores, marcas, aficionados y un sinfín de intereses? 

¿Cuándo se darán cuenta que no es lo satanizado moralmente, sino lo perdido física, mercadológica y disciplinariamente?

¿Cuándo comprenderán que su carrera es más corta, y no obstante mucho mejor remunerada, como para no saber medir los tiempos, las situaciones y las compañías?

Ese vicio se ha vuelto una especie de axioma del futbolista mexicano.

Pero en esta ocasión, ni cómo culpar a ‘las garotas’ de la tristeza azteca.

Seamos sinceros. México no estaba jugando para ilusionar a nadie. No tenía futbol, no tenía gol, estilo, personalidad, ni carisma. No convence en su área, no cautiva en el Azteca, y se ha olvidado de ganar. Con tres goles en seis partidos oficiales, este equipo ya se veía mal desde antes de viajar, y ya tenía presión sin contar estas dos últimas derrotas. Si algo perdió el plantel en el teibol, no fue el futbol.

Con todo lo que implica una desvelada, esta vez no queda la impresión de una parranda inoportuna que echa a perder un proceso. Más bien, es el proceso por sí mismo el que parece estar desvelado.

Este 2013, el equipo nacional pasó del estancamiento al retroceso. Y este mes, del retroceso, a la crisis.

Por encima de lo que pueda doler, ahora sólo queda el consuelo de triunfar ante Japón, partido que puede poner a México en este torneo sólo por encima de Tahití, para vergüenza de lo que dicta la IFFHS. Pero eso no es culpa de una noche de juerga, por más indisciplina que ésta represente.

¿Corremos a 'Chepo'? 

Si usted dice que sí, quizá tenga razón. No obstante, medítelo, la raíz luce más profunda.

Si corriendo al 'Chepo', el ‘Maza’ Rodríguez retomará la marca, Guardado aprenderá a driblar, Torrado recobrará la juventud, Torres Nilo aprenderá a centrar y ‘Chicharito’ a fabricarse goles solo, adelante, no perdamos tiempo.

Pero si el nuevo técnico, sea quien sea, encuentra esta generación sin crecimiento, y unos olímpicos sin garantía, parece momento de esperar.

Dicho de otra forma, De la Torre es culpable, y definitivamente el principal, pero no el único de este fracaso. Aunque el coraje nos frustre, ‘El Chepo’ no enterró solo a México en Brasil. Otras generaciones con mejores cartas también podrían haber perdido estos duelos oficiales ante Italia y el 'Scratch'.

Por eso, respiremos, y entendamos que ahora, y más allá del escándalo del teibol, el fracaso se escribió en un largo arrastre sin variantes, con una generación sobrevaluada que sigue viviendo del pasado.

Y lo verdaderamente lamentable es que mientras se aclara quién acudió al cabaret, quién pagó la cuenta, quién miente y si corremos al técnico, dentro de 11 meses, otra vez el Mundial espera a México sin claridad en su proceso.

¿Le suena conocida esta historia?

Más bien, ya deberíamos estar acostumbrados.

twitter: @oscaradrian_vzz


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