Se acabó

No recuerdo en qué momento tomamos como el camino que nos tiene de nuevo odiando al técnico nacional, probando un fracaso inexplicable, y suplicando por un revulsivo que enderece lo que hoy luce...
En medio de la noche, luego de una maratónica jornada laboral, trato de recordar, y no encuentro la respuesta.
 
No recuerdo en qué momento tomamos el camino que nos tiene de nuevo odiando al técnico nacional, probando un fracaso inexplicable, y suplicando por un revulsivo que enderece lo que hoy luce sin forma.
 
No hace mucho, por doquier imperaba el espaldarazo al proceso. La coherencia en los llamados, la conducta intachable al interior, la tranquilidad de ver el barco en el rumbo correcto, todo eso enmarcaba al Tri un año atrás.
 
Pero después, casi de forma imperceptible, la armadura verde sufrió sus primeras grietas: elementos convocados 'a chaleco', jugadores sin ritmo inamovibles, juegos que no ilusionaban a nadie, resultados cada vez más inesperados. Hoy esto ha pasado a un descontrol.
 

Perder un torneo que es obligatorio ganar, o al menos así nos lo dice la historia, jamás podrá pasarse por algo común. Cualquier intento de análisis queda sepultado con la fuerza del fracaso.

Trato de pensar siempre en qué se rescata. Pero difícilmente algo bueno queda después de esta experiencia, menos con la peligrosa curva que ha tomado el cuadro azteca.

 
Que si Luis Montes y Marco Fabián resurgieron; que si Orozco se metió en la terna de guardametas, que si Layún se rescató para ser material de Selección, que si esto, que si lo otro. Es muy baja la cosecha para justificar semejante fracaso.
 

No es suficiente argumento.

Fuera Chepo, es el clamor casi general.

Intento pensar una razón para oponerme a la corriente, pedir continuidad, mantener la cabeza fría, pensar en positivo, una señal de que el proceso debe seguir, pero no encuentro nada. Este estancamiento, visto fríamente, no alcanza para pedir continuidad.

Mérito aparte a Panamá. Su futbol hizo lo que nunca antes. Orden y creatividad inéditas. Pero ni con todos los crecimientos canaleros concibo una CONCACAF donde el país con más infraestructura y mejor Liga se achique y vea arriba a los demás.

Y el responsable, queramos o no, está en el banquillo. Él lo sabe. No se le juzga por mal entrenador, o por dejar de trabajar. Tampoco es que lo haga intencional. Sólo que cuando se acabaron las ideas, la química y los resultados, no se puede pensar en seguir.

 

Pero por más que muchos lo exijan, 'Chepo' jamás se irá por sí mismo pidiendo disculpas. No es su estilo. Si lo hace, lo hará con el mismo aire de soberbia que ha polarizado aún más su divorcio con el aficionado. 'Que decidan los dueños'.

Esperar. Y después, empezar de nuevo. Como si no estuviéramos acostumbrados a ello.

 

Sólo que esta vez parece urgente. 

Todos los intereses que convergen sobre México para el próximo Mundial, hoy amanecen tensos, inseguros, y viendo con temor el resto de los juegos del Hexagonal.

 

Parece ser el momento de dar un paso al costado. Dejar, así, con todo y las buenas intenciones con las que un día se tomó el barco, que alguien con ánimos renovados e ideas frescas pueda corregirle el rumbo.

Vucetich, Bielsa, Lavolpe, Herrera, Boy. Nombres que dan vueltas como fantasmas, acechando al que aún está al cargo del maltrecho equipo.

Quisiera ser más positivo, pero de verdad, esta Selección no me deja pensar en un fruto para respaldar al entrenador.

Si usted encuentra una razón, compártala.

Yo sinceramente, no encontré ninguna.

 
Twitter:  @oscaradrian_vzz
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