Quiénes somos, dónde estamos y a dónde vamos

Siempre he creído que para alcanzar un sueño, debemos tener bien presente nuestra realidad. México está virtualmente calificado al Mundial antes de enfrentarse a Panamá. No es por falta de...

Siempre he creído que para alcanzar un sueño, debemos tener bien presente nuestra realidad. México está virtualmente calificado al Mundial antes de enfrentarse a Panamá. No es por falta de respeto, ni por adelantar irresponsablemente los acontecimientos, sino porque un punto el Tri lo obtendrá. La duda tiene que ver con lo que pasará después, en los próximos 10 meses.

Todos sabemos que Estados Unidos ganó, aunque muchos prefieran olvidarlo. Un resultado que duele por la forma, por el fondo y por la evasión con la que se tomó a primera instancia de parte de los jugadores y el Cuerpo Técnico del Tricolor. No es cierto que Estados Unidos es un equipo chico; no es cierto que salieron a "no jugar"; no es cierto que México fue mejor; no es cierto que se ha logrado lo que antes no. Parece que este "proceso" no es todavía como lo pintan, la Selección Mexicana posee un estilo (bueno, malo o regular), en la Copa Confederaciones jugó con personalidad (el mejor momento en los casi 3 años del período de Lavolpe), pero habrá que destacar que sufre lagunas en las que todavía se ahoga.

Ya hemos recordado que la duración de este trabajo sólo puede compararse con los tiempos de Bora Milutinovic antes del México ´86 y el de Manuel Lapuente antes y después de Francia ´98.  En México no son comunes los periodos tan largos al frente de la Selección  y lo alarmante es darse cuenta que a pesar de no haberse ganado nada, se muestra una actitud por demás intolerante.

México nunca ha dejado de ir a un Mundial cuando ha disputado una Eliminatoria a visita recíproca. Yo preguntaría: ¿tiene este Tricolor cubiertos todos los puestos y a sus posibles recambios? Lavolpe repite hasta hartar, que este proceso es suyo y que ha dado resultados. La ausencia de Cuauhtémoc Blanco la justificó primero aduciendo que no lo llamaría para encontrarle reemplazo y no depender de él, cuando todos sabemos que (afortunada o desafortunadamente) no existe un jugador con las mismas características a las del delantero americanista. Ahora anteponen que Cuauhtémoc rompería la unidad del gurpo. Yo entonces cuestionaría si este polémico jugador rompió la armonía en el Mundial de Francia ´98 o de Corea-Japón 2002.

No cambiemos las palabras, ni la realidad. El problema más grande que tiene Cuauhtémoc es con el técnico y no con sus compañeros. Ciertamente resultó un desatino el rechazar un llamado a la Copa Confederaciones, pero no ha sido el único. Rafael Márquez no quiso estar en el juego inicial del Hexagonal Final de la CONCACAF ante Costa Rica en San José. Rafa prefirió jugar con el Barcelona frente al Atlético de Madrid por la importancia de ese encuentro en la Liga Española, aunque igual el Tri ganó ese partido. Jared Borgetti también se negó, en un partido amistoso, a estar con el Tricolor por cansancio debido al trajín del Pachuca en el torneo local y la Copa Libertadores anterior.

Debemos tener los pies bien plantados sobre la tierra. Las críticas son juicios públicos, no ladridos de "perros de pueblo" como señaló Jorge Campos. La Selección Nacional es el equipo de "todos" no del técnico en turno. Sería mejor que Rafael Márquez siga demostrando su clase sobre el terreno de juego, antes de amenazar con dejar al representativo nacional si Lavolpe se va.

Debemos de aprender lo bueno y evitar las actitudes que no conducen a un buen puerto. Los jugadores deben concentrarse 90 minutos y demostrar en los momentos cruciales que verdaderamente se vive esa gran unión de la que se habla. Se debe entender que no sólo ante Brasil, Argentina o Alemania se tiene que salir a ganar a como de lugar o a matarse en la cancha. Hoy, después de casi 3 años, la Selección Mexicana sigue sin ganar nada que no hubiera obtenido antes. Llamémosle a cada cosa por su nombre. México jugará otra Copa del Mundo y debe conseguir una mejor posición a la decimosegunda de Corea y Japón 2002, pero no pongamos más pretextos.

P.D. Sería bueno revisar a conciencia el "proceso" (sin meterse en el trabajo del técnico) porque parece que siguen algunas posiciones sin certeza en el recambio. Antes de buscarle un reemplazo a un jugador de campo que ya no se tiene contemplado, sería mejor saber quién será el arquero suplente del equipo nacional para un Mundial, antes de pensar en que Moisés está, pero no está, o Corona aparece poco, u Ochoa sigue sin jugar con la mayor, o el "Conejo", pudiera llegar otra vez al "cinco para las doce". Hay que tener listos al número de defensas centrales se necesitan en un esquema táctico como el que poseee el Tri, antes de seguir prendiendo las veladoras para que perdonen a Aarón Galindo.

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