¿De qué sirve ser histórico?

Puede sonar trillado o incluso exagerado. Este calificativo está de moda en el deporte mundial y debiera utilizarse solamente en logros únicos, legendarios, que permanecen en la memoria. Con...

Puede sonar trillado o incluso exagerado. Este calificativo está de moda en el deporte mundial y debiera utilizarse solamente en logros únicos, legendarios, que permanecen en la memoria. Con frecuencia se recurre a la exageración cuando transmitimos un hecho o una experiencia. Cuando hablamos de asuntos deportivos, la pasión suele matizar a la realidad. Aún cuando lo tangible y comprobado nunca tiene peros.

México es Campeón del Mundo Sub-17 y el Osasuna del Vasco Aguirre, ocupa la primera posición general en la Liga Española. Uno, fue el máximo logro oficial a nivel de Selecciones Nacionales en nuestro país (después de la Confederaciones del ´99); el otro parece el espejismo soñador de un equipo chico mirando por arriba del hombro a los dos grandes (Real Madrid y Barcelona) que vigilan y persiguen. Son hechos que no tienen antecedentes y que seguramente tardaran años o incluso décadas en igualarse.

Es cierto que diario se escribe algo nuevo en el futbol, pero hay acontecimientos que no se olvidan. Así como la "Tota" Carbajal fue el primero en jugar 5 copas del mundo y Lothar Matheus tardó 30 años en igualarlo; o  Hugo Sánchez que sigue vigente como el más brillante jugador mexicano en Europa; o el "Vasco" Aguirre, quien ha sido histórico desde su llegada como el primer técnico azteca en España.  En fin que las características de los "históricos", generalmente están acompañadas de un ruido de fondo muy particular. Aún así no deja de llamar la atención el cuestionamiento sobre cuánto dura y de qué tanto sirve.

Hoy el jugador más importante en la historia del futbol mexicano y técnico histórico de los Pumas, es despedido en medio de insultos y maldiciones. Es un hecho que el equipo universitario pasa por un muy mal momento, pero parece que la afición de C.U. ya se olvidó del Bicampeonato del años pasado, o del triunfo sobre el Real Madrid en el torneo conmemorativo de su propio estadio, o la segunda ronda en la Copa Libertadores (única experiencia de la UNAM en la máxima competencia continental). Parece que ya se les olvidó que antes de que él llegara, no brillaban en las Liguillas, que era un equipo con jugadores estancados y poco motivados. Antes de Hugo, sólo "Mejía Barón" los hizo vibrar y de eso ya casi 15 años.

Yo me permitiré utilizar este espacio futbolero para compartirles una experiencia personal en otro deporte, pero que se relaciona en gran medida.

Las coincidencias profesionales que me tienen radicando en la bella ciudad de Chicago me hicieron vivir de cerca un acontecimiento irrepetible. He podido conocer a fondo y desde su regreso al sur de esta ciudad a un hombre que brilló como jugador y que volvió para debutar como entrenador: Oswaldo Guillén, hoy está en boca de todos.

Un entrenador joven, preparado, con genio y carisma y quien regresó a los Medias Blancas para sacarlos de la barranca. 88 años sin ser campeones, terminaron gracias al manejo de este hombre que nunca dudó de sí mismo ni de los que lo rodearon. Estamos hablando de beisbol.

"Ozzie" Guillen, se convirtió en el primer entrenador latino en dirigir por estos rumbos y el primero quizá en resaltar voluntariamente el acento extranjero en las fuertes discusiones y polémicas con la prensa anglosajona para enorgullecerse después, para dejarles en claro que era un extranjero, un hispano,  el que los haría campeones. Ahora todos lo buscan y en todos los medios estadounidenses hablan del que convirtió a un grupo de entusiastas jugadores en monarcas del mejor beisbol del mundo.

Aquí es en donde coincidimos. Previo al gran sueño beisbolero, "Ozzie" me aseguró que sería Campeón porque ninguno de sus jugadores se creía figura, porque tenían "hambre" y "sed de triunfo", y porque él -a su estilo- los encausaría. Un líder que los armó de inicio a fin y que peleó con todos los que nunca creyeron, basado en el buen humor y en el estilo desparpajado de los latinos.

Así como Chucho Ramírez lo tuvo en claro desde que lo dejaron trabajar, o como el "Vasco" Aguirre nos acostumbró a escucharlo eludir los formalismos, sin presiones ni prejuicios. Así como Hugo nunca dejó de divertirse en la cancha con piruetas circenses que terminaron en goles de antología, o con declaraciones alarmantes que levantaban ampula como Director Técnico. Hacer del hambre de triunfo, la oportunidad grandiosa para escribir su nombre en la Historia.

Esos hombres que no tienen miedo, que no cuidan apariencias y que no respetan más que a su misma escencia, parece que sólo así aguantan el olvido y el poco apoyo. El cese de Hugo Sánchez como técnico de los Pumas puede ser discutible, pero resulta inadmisible por la forma en la que se da, por el mal sabor de boca con el que queda la relación entre ídolo y afición.

Paradójico resulta ver la poca memoria que existe cuando se trata de los históricos en México:  Porque Antonio Carbajal, Nacho Trelles y Raúl Cárdenas, son ignorados. Porque sólo aparecen en esporádicas entrevistas, antes que en un reconocimiento organizado por nuestros federativos, o por ser buscados por los entrenadores actuales para transmitirles sus experiencias, o interceptados por los jugadores que inician para sacarles el jugo de su historia. Yo creo que los históricos se cuecen a parte y quizá son tan especiales que ni se inmutan ante tal irreverencia. Ojalá tengamos más de estos históricos, aunque los sigamos poniendo en peligro de extinción.

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