oguzman

Con calma que voy de prisa

Jueves 19 de Enero del 2006



Ya se sabe que la vida de un futbolista en la cancha, se desarrolla contrareloj. Desde que inicia un partido, el tiempo aparece como un segundo rival a vencer. Una pelota afuera del terreno de juego o detenida por infracción, es reclamada por los jugadores para que el árbitro detenga el cronómetro. El aprovechamiento del tiempo es crucial y por eso yo me pregunto:

  • ¿Para qué es convocado Cuauhtémoc Blanco al partido del Tricolor ante Noruega?

¿Será para demostrar si posée la calidad necesaria para conformar la Selección Nacional?
¿Será para demostrar un posible acoplamiento en este equipo de Lavolpe?
¿Será para limar asperezas con Lavolpe y el, o los jugadores que supuestamente guardan algún rencor?
¿Será porque ni Guillermo Franco ni Jared Borgetti pudieron participar?
¿Será porque la naturalización de Gaitán ya se complicó para Junio del 2006?
¿Será para que Lavolpe demuestre que no se guía por las diferencias personales en su equipo?
¿Será porque Lavolpe esperó a observar a los demás, y ahora le dará un lugar seguro en la lista final para la Copa del Mundo luego de entender que Deco, Ronaldinho y Zidane están en otra parte del planeta?

  • ¿Qué puede hacer Cuauhtémoc para quedarse?

¿Demostrar futbolísticamente lo que ha hecho en los últimos ocho años en México?
¿Demostrar madurez para controlar el carácter explosivo fuera del terreno de juego?
¿Priorizar el máximo objetivo futbolístico por encima de las rencillas personales?
¿Hacer grupo (como lo hizo para Francia 98 y Corea y Japón 2002)?
¿Entender que será su último mundial en el más alto nivel?

  • ¿Será cuestión de un partido, de una convocatoria o del final de un proceso?.

En cualquier tema de opinión pública, la especulación es inevitable. Lo importante será observar lo que suceda en estos próximos cuatro meses, y desde luego en la Copa del Mundo número 18 para después juzgar. A algunos les gustará Cuauhtémoc, a otros no. Unos estarán a favor de Lavolpe, otros no. Lo que parece más coherente es contar con las mejores piezas para el torneo más importante.

Como en su momento resultó imposible prescindir de Hugo Sánchez para la Copa del Mundo del 86, siendo que no tenía una buena relación personal con Tomás Boy (el jefe de aquel Tricolor) y es que Hugo era el mejor. Ricardo Lavolpe, demuestra tener por momentos esa serenidad obligada en un director técnico de reconocimiento internacional, porque todos aprendemos de todos y porque siempre hay tiempo para rectificar. Ojalá que por el bien del futbol mexicano, la calma y la serenidad se apoderen de los involucrados, porque todos tenemos prisa para ver al 100 por ciento a nuestro equipo nacional.



Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
  • IMPRIMIR
  • COMPARTIR
  • ENVIAR
  • Califica:
    •  comentarios

    Identificado como:

    Restan 255 caracteres