|
El sueño mexicanoMartes 21 de Febrero del 2006
|
¿Cuántos futbolistas mexicanos viven en Estados Unidos? Quizá, de primera, pensamos en los que se encuentran intentando darle forma al novel Chivas USA de la MLS: Paco Palencia, Juan Pablo García, Claudio Suárez, Ramón Ramírez, o por lo menos, esos suenan como los únicos famosos, los de cartel que pueden llamar la atención de los aficionados en nuestro país.
Si le escarbamos un poquito, encontramos que en el mismo equipo californiano aparece el "Pirata" Castro y otros cuatro o cinco jóvenes más, que surgidos de Chivas buscan tener mejor oportunidad en la no tan popular liga profesional estadounidense.
Si lo que buscamos es un vínculo con el vecino país del norte, es probable que los nombres no nos atraigan del todo. Los más conocidos quizá serán: el internacional chileno Sebastián Rozental; el Campeón del Mundo en Francia 98 Youri Djorkaeff; o los que han jugado en México como el uruguayo ex del Puebla, José Cancelá; el argentino e histórico primer anotador en la Primera División para los Jaguares de Chiapas Lucio Filomeno; o el guatemalteco de fugaz paso también por Chiapas, Guillermo "Pando" Ramírez.
Es poco probable que los clubes de Primera División se fijen en los que juegan profesionalmente en la Unión Americana, pero ¿y qué hay de los otros, los "diamantes en bruto", los jugadores potenciales que parecen no ser ni de aquí, ni de allá? ¿Cuántos juegan y cuántos valen sin encontrar todavía una oferta?
En tiempos en los que se pone de moda el tema de los mexicanos en Estados Unidos, luego del interés electoral previo a los comisios federales del 2006, y después de que el INEGI expresara su gran sorpresa por la falta de crecimiento poblacional en nuestro territorio en los últimos 15 años (hay 103 millones de mexicanos, reflejo del bajisimo crecimiento de la población desde 1990), entendemos claramente la cifra que se estima de alrededor de veinticinco millones de mexicanos vivendo y trabajando en el país del Tío Sam.
De todos los mexicanos inmigrantes (o casi todos), la descendencia continúa amando al futbol por encima del futbol americano, beisbol, hockey o "basquet" (aún cuando un futbolista promedio de la MLS no gana ni la décima parte de lo que los profesionales de las actividades antes mencionados se embolsan por año). Hay muchos jugadores niños, jóvenes y adultos mexicanos en la Unión Americana. El nivel en las innumerables ligas locales llamaría la atención de aquellos que se tomarán el tiempo para echarles un vistazo con el sano propósito de descubrir talento.
En una serie de entrevistas que realicé en Chicago durante las pasadas semanas sobre la controversia provocada por los "naturalizados en el Tricolor", me encontré con que todos o casi todos los mexicanos de Estados Unidos se topan con más trabas para desarrollarse profesionalmente en el futbol, que incluso para estudiar alguna carrera universitaria en instituciones de prestigio.
El sistema de reclutamiento de la MLS, -que tan buenos frutos ha dado para producir jugadores estadounidenses, proveer a su Selección Nacional y ayudarlos a emigrar a Europa-, parece no ser el ideal para nuestro "estilo mexicano". Para ser seleccionado y jugar en la MLS en el famoso "draft", es requisito pertenecer a una Universidad. Suena muy atractivo como plan de vida, pero resta tiempo para un futbolista en potencia, ya que primero debe destacar en los equipos universitarios para después buscar ser seleccionado en el "draft", -ningún mexicano de Estados Unidos sueña con debutar en la MLS después de cumplidos los 24 años-.
Muchos de los mexicanos que viven en Estados Unidos sueñan con viajar a México para recibir la gran oportunidad. De los casos aislados de Gerardo Mascareño (nacido en Silver Springs) o de Daniel Hernández y Antonio Martínez (méxico-americanos reclutados por el Necaxa hace 2 torneos y quienes actualmente juegan de nueva cuenta en la MLS con el New England y las Chivas USA respectivamente) no se ve mucho.
Las razones por las que los trabajadores mexicanos emigran a Estados Unidos son quizá basadas en la búsqueda por encontrar mejoras laborales y económicas, pero ¿qué hay de quienes ahora buscarían volver a México para luchar y convertir su sueño en realidad? Un sueño futbolero del que pocos se detienen a pensar y que podría cambiar los objetivos iniciales.
El mentado "sueño americano", se ve ahora revertido por nuestro deporte. Hoy los mexicanos amantes del futbol en Estados Unidos, viajarían sin "contactos", sin "palancas" o sin "recomendaciones" a México con tal de jugársela, pero ¿quién les haría caso?. Un tanto a la deriva, sin saber qué futuro les depararía trasladarse a la tierra que siguen sintiendo como suya, y que les presenta -en el papel- un mejor escaparate para desarrollarse dentro de lo que asimilan como su más alta anhelo: jugar profesionalmente al futbol.