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Los OlvidadosMiércoles 8 de Marzo del 2006
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¿Cuántos extranjeros han brillado en nuestro futbol sin recibir la oportunidad de mostrarse con su Selección Nacional? Problema añejo para los sudamericanos que hicieron huesos viejos en México resultó el absoluto abandono de sus seleccionadores (particularmente argentinos y brasileños). Por eso quisiera repasar sólo algunos de los "Grandes" que se perdieron el máximo escaparate.
En los años 70, el "Supermán" Marín marcó toda una época. Tristemente, el mejor arquero extranjero del futbol mexicano fue desdeñado por el técnico Vladislao Cap para la lista final albiceleste de la Copa del Mundo de Alemania 74. Sin duda, Miguel Marín poseía las cualidades necesarias para disputarle el arco titular a Carnevalli, Fillol o Santoro. Marín (en paz descanse) fue seguro, espectacular y carismático, pero nunca fue mundialista.
Otro argentino que se alzó como líder y referente en los mismos años 70 fue Miguel Ángel Cornero. Defensor implacable e impasable, bautizado por el maestro Ángel Fernández con el mote del "Confesor”, ya que no había delantera que pasara sin toparse con él. Cornero brilló con el América, Cruz Azul y Toluca, y fue otro que nunca tuvo chance para ser mundialista a pesar de hacer historia en México.
Rumbo al Mundial de España 82, la ausencia que nadie pudo explicar fue la del "Cabo" en el “scratch du oro”. Tele Santana le cerró las puertas de su selección al más exitoso de los delantero brasileños en nuestro futbol. Potente, técnico, atrevido y letal, Evanivaldo Castro "Cabinho", firmó con puño y letra su nombre como el máximo romperedes en toda la historia de la primera división mexicana. El "Rey del Gol" fue ignorado por el cuerpo técnico brasileño cuando parecía contar con las cualidades necesarias para brillar como el ariete perfecto de la ofensiva encabezada por Zico, Cerezo, Alemao y compañía. Hasta la fecha, hay quienes siguen moviendo la cabeza con coraje al recordar la injusta jugada que el destino le jugó al "Cabo".
En 1986, apareció otro guardameta de época. Héctor Miguel Zelada contó con mejor suerte que el también llamado "Gato" (Miguel Marín). Zelada paralizaba a la afición americanista con su personalidad y reflejos, y fue incluido "de últimas" como tercer portero de la Albiceleste que a la postre se coronó Campeona del Mundo. (Quizá su llamado obedeció más a fines de mercadotécnia que a un análisis preciso de Bilardo, ya que era ídolo en México y "local" en el Mundial). Aún así, el "Cabezón" Zelada nunca participó en el proceso completo "Bilardista" por lo que nunca disputó lealmente el puesto titular en el arco argentino (siendo que contaba con la capacidad suficiente para pelearle de tú a tú a Nery Pumpido y a Luis Alberto Islas).
Un caso similar, (aunque de menor permanencia en nuestro balompié) fue el del también argentino Daniel Alberto Brailowsky. El famoso "Ruso" no sólo fue la estrella de las Águilas, sino que contaba además con experiencia en el seleccionado argentino (con Menotti al frente) antes de parar en México. Brailowsky, ídolo en nuestr país entre 1983 y 1985 (inmejorable tiempo para el proceso de Bilardo rumbo al México 86) nunca fue contemplado previo a esa Copa del Mundo.
Otro caso que llamó la atención en los primeros años de la década de los noventa fue el claro olvido de Basile por Antonio Mohamed. El "Turco", figura en Argentina, seleccionado nacional y con experiencia en Italia, no imaginó el desprecio que sufriría de parte de su director técnico nacional al llegar a México. El "Coco" nunca lo reconoció, pero fue evidente que al "Turco” no le siguió más la huella, lo ignoró para Estados Unidos 94. Mohamed, brilló en nuestro futbol desde 1993 y hasta su retiro 10 años después.
Sólo por destacar algunos de los sudamericanos que en las últimas décadas lucieron con sus representativos nacionales al mismo tiempo de brillar en nuestro balompié, menciono a los peruanos Jerónimo Barbadillo, Juan José Muñante y Juan Reinoso, así como al paraguayo José Cardozo, al ecuatoriano Alex Aguinaga y a los chilenos Carlos Reynoso y Marco Antonio Figueroa. Otros que llegaron con gran cartel, dejando un buen sabor de boca (aún cuando se trataba de sus últimos años en activo) fueron: Emilio Butragueño, Rubén "Ratón" Ayala, Iván Zamorano, Darío Franco, Ángel David Comizzo, Ricardo Lavolpe y Gregorz Lato. Y los que estuvieron de paso más fugaz, destacando con la selección argentina fueron Marcelo Delgado, José Serrizuela, Edgardo Bauza, y Oscar Ruggeri.
Ahora es más fácil voltear a México, hay más televisión, más competencias internacionales (Copa Libertadores y Sudamericana). Hoy, cuando algunos se preguntan por el futuro de 2 atrevidos que provocaron emoción desde su llegada a nuestra liga y que apuntaban para ser piezas mundialistas: César Delgado y Luciano Figueroa, pero que parecen despedirse de Alemania -uno por lesión (lucho) el otro por desinterés de su nuevo seleccionador (chelito)-. Desde luego que su presencia y logros no se comparan a los del gran "Supermán", el "Confesor”, o el "Cabo", pero son de las figuras que destacan (particularmente chelito) y que se perfilan para hacer algo más que sólo cumplir en nuestro futbol.
Qué alegre hubiera sido disfrutar de las atajadas espectaculares de Marín o Zelada en la máxima fiesta futbolera. Qué satisfacción hubiera provocado a los amantes del buen futbol ver a Cornero "haciendose grande" ante los ojos del mundo. ¿Cuántos hubieran festejado los goles de Cabinho?
Así como muchos estuvieron pendientes de Carlos Reynoso jugando con Chile en Alemania 74. Cuando José Cardozo apareció con Paraguay en el 1998 y 2002. Contentos al ver que por fin (aunque disminuido en lo físico) Alex Aguinaga cumplía su sueño mundialista con Ecuador en Corea-Japón. Porque son extranjeros que dejan huella, que emocionan con el simple hecho de mencionar su nombre. Porque si en sus países los pudieron olvidar, en México los seguimos recordando.