oguzman

Dos tipos de cuidado

Lunes 15 de Mayo del 2006



¿Será liderazgo o trabajo arduo? ¿Será cuestión de logros o de pegue publicitario? El futbol de hoy exige resultados inmediatos. Los torneos cortos en Sudamérica, Centroamérica  y México, requieren que los jugadores se adapten rápidamente, que los refuerzos respondan en sólo días y que los directores técnicos entreguen buenas cuentas desde el principio, sino, el adiós está casi garantizado.

En México pareciera que seguimos esperando al "principe azul" del cuento, al jugador estelar que llegue a meter tres goles semanales, o al técnico con acento extranjero que muestre el camino a la supuesta "sabiduría" o del subjetivo "éxito".

Hoy, hay dos estrategas que viven el futbol con la intensidad de los mejores. Dos que como jugadores tuvieron éxitos y que como entrenadores ya han dejado huella: Raúl Arias y Carlos de los Cobos están al borde de un posible campeonato sin recibir ningún  tipo de publicidad especial. Los dos son mexicanos pero instalados en países distintos aunque no tan distantes.

Raúl Arias ha encabezado el milagro del que pocos hubieran creído. Llegó al San Luis cuando estaba en fiera lucha por no descender. Fue criticado por un técnico ibérico que recibió más espacio en la prensa por lo que dijo que por lo que hizo (sin dejar de reconocer que el fondo del tema continua siendo discutible), logró junto con los "guerreros potosinos" permanecer en la máxima categoría en el último minuto ante el Atlas y 2 semanas después se instaló ya en la Gran Final por el título. Un técnico exitoso y constante desde su debut: Llegó a los Rayos cuando Lapuente se fue al Tricolor rumbo a Francia 98. Desde el inicio brilló, mantuvo al grupo necaxista y se coronó frente al equipo más popular de México (las Chivas), los metió casi siempre a las liguillas, fue subcampeón frente al América y tercer lugar en el primer Mundial de Clubes en el 2000 venciendo en penales al Real Madrid de Figo, Eto´o y compañía.

Arias impuso una marca nada fácil de igualar en nuestro balompié, dirigiendo ocho años consecutivos al Necaxa. Un entrenador con oficio y beneficio, porque igual obtuvo logros, que apoyó a la formación de jugadores (y si no que le pregunten a Luis Ernesto Pérez -flamante titular nacional y próximo mundialista en Alemania- sobre quién lo guió y alineó desde su aparición como profesional). De Raúl Arias, ninguna persona seria se atrevería a dudar en la veracidad de sus éxitos, y el próximo fin de semana, podría levantar la Copa con sabor aún más especial.

Por otra parte, en el futbol de El Salvador hay otro mexicano que llegó para triunfar, aunque desde su arribo fue criticado (allá por los detractores lógicos producto de las pugnas futbolísticas entre ambos países, y en México, por los pocos que se enteraron y que quizá demeritaron el valor de su decisión). La guerra ha sido cuerpo a cuerpo y hasta el momento él ha resultado como vencedor. Carlos de los Cobos se fue a dirigir al FAS, equipo grande allá, pero en el que pesan las grillas y conflictos internos. Estuvo a punto de salir por no alinear a las figuras locales que pretendían imponer su ley y hoy los tiene a 90 minutos de la posibilidad del título en aquél país centroamericano.

A este estratega se le reconoce por motivar y guiar a la última generación atractiva de nuestro balompié. De los Cobos, construyó hace diez años un equipo de jóvenes promesas, en el que se catapultaron como estrellas jugadores a los que hizo curtirse en unos Juegos Olímpicos; ese representativo azteca de Atlanta 96 con jóvenes talentosos convertidos a la postre en la base del Tricolor mayor de los 3 últimos mundiales: Cuauhtémoc Blanco, Pavel Pardo, Paco Palencia, Duilio Davino y Oswaldo Sánchez (aunque al final no jugó porque uno de los 3 refuerzos mayores fue Jorge Campos y fungió como titular), fueron bien ordenados por ese entonces novel estratega. Ese equipo que calificó a las segunda ronda de la disputa olímpica como primer lugar del grupo seguido por el poderoso Ghana y el peligroso Corea del Sur, una vez logrado el triunfo histórico ante Italia con el gol del "niño Palencia". En todo ese proceso y fiel a su estilo, De los Cobos confeccionó  y colaboró con la formación de esos jugadores a través del carácter y la determinación, aunque siempre con el claro concepto de la solidaridad y el trabajo de grupo.

Después, dirigió a los Tigres, Celaya, Querétaro, Irapuato y por supuesto al América (equipo con el que debutó y destacó gran parte de su etapa como jugador, pero del que no recibió muy buen trato en su última etapa como entrenador). 

Después de que los flamantes dirigentes mexicanos desaparecieron a los freseros y a los Gallos Blancos de la Primera División y de que Ricardo La Volpe le arrebató a la Sub-23 para fracasar en Atenas, Carlos de los Cobos,  se impuso como reto dirigir en una Liga con poca promoción y en la que para algunos arriesgaría más de la cuenta, pero de la que ahora comienza a recibir el merecido reconocimiento luego del trabajo serio y apasionado que le caracteriza.

Estos dos entrenadores están a 2 juegos de un eventual campeonato, luego de haber tomado la decisión que otros hubieran rechazado (Arias arriesgándose al descenso aceptando al San Luis, y de los Cobos exponiéndose al fracaso en una Liga salvadoreña poco atractiva a los ojos de algunos). Dos técnicos capaces, trabajadores y con personalidad, que podrán seguir presumiendo la valentía con la que no cuentan otros, aunque quizá sigan sufriendo del parco reconocimiento popular por no recibir los reflectores de los grandes medios de difusión.



Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
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