Carta a Justino

Aunque casi nadie hace promesas después de resultar electo, esperamos que Compeán siempre esté abierto a las solicitudes, reclamos y críticas. Un hombre con raza de dirigente y al que avala la...

Aunque casi nadie hace promesas después de resultar electo, esperamos que Compeán siempre esté abierto a las solicitudes, reclamos y críticas. Un hombre con raza de dirigente y al que avala la experiencia internacional, tomará las riendas del máximo producto deportivo de los mexicanos (por encima del boxeo en donde además sí somos potencia).

Un recambio directivo, seis años después de una gestión a la que se le cuentan pros y contras. Ahora llega el que presidiera a los Rayos, desde la salida de Enrique Borja del llamado equipo de los noventa.

Todos sabemos de dónde viene Compeán y para quién ha trabajado, lo que se contrapone al supuesto requisito impuesto por los federativos y del cual, el saliente jerarca cumplió a medias (antes, el Presidente de la Federación Mexicana de Futbol era al mismo tiempo Presidente de un equipo de Primera División, hasta que a De la Torre lo hicieron renunciar al Atlas evitando así suspicacias).

Pensar en un dirigente ajeno a las instituciones parece utópico en nuestro balompié, basta recordar el caso de  Miguel Pasquel, a quien contrataron para cumplir con una función de Dirección General (que no cumplió) y quien terminó peleando y demandando (por adeudos que sigue cobrando).

Entendiendo que Justino ya está, ahora sólo resta cruzar los dedos y esperar a que trabaje en beneficio del futbol mexicano. Porque nadie duda que nuestro balompié es un gran negocio, pero antes que nada es el "FUTBOL MEXICANO".

Por eso expreso algunas solicitudes al nuevo Presidente de la Femexfut:

  •  Entender que para desarrollar mejor el futbol mexicano, hay que producir mejores futbolistas mexicanos (no es primordial desarrollar mejores futbolistas extranjeros).
  • Es primordial disminuir la cantidad de jugadores foráneos sobre el terreno de juego para abrir las oportunidades a nuestros futbolistas, exigiendo mayores estándares de calidad a los que vienen de otros países para brillar y aportar.
  • Profesionalizar el trabajo "desde abajo". Las fuerzas básicas deben enfocarse en técnica, táctica, principios y sueños (deben preparar a los niños y adolescentes para convertirse en buenos futbolistas y no futuras estrellas de papel). Hay que priorizar los valores: deporte como profesión y forma de vida, más que cómo el medio para alcanzar la fama y el dinero (porque si así fuera, entonces que se preparen para ser figuras en las Grandes Ligas, NBA o NFL y así embolsarse 30 millones de dólares anuales.
  • Construir una estructura para "promover" y "ofrecer" a jóvenes futbolistas mexicanos en el extranjero antes de convertirse en las figuras caras y frustradas en sus intenciones por  brillar en ligas europeas (la MLS, por ejemplo, ha hecho emigrar a Europa a decenas de futbolistas estadounidenses en los últimos años).
  • Erradicar de una vez por todas cualquier brote de violencia dentro de nuestro balompié (en estadios y en canchas). Dejar de cambiarle de nombre a los problemas y atacar de raíz (si existe o no racismo en México). Solicitar a las autoridades gubernamentales una legislación "especializada" para nuestro futbol (principal espectáculo masivo en México). Castigar y no solapar. Imponer como premisa el "No a la impunidad" que se ve ahora "común" en nuestros escenarios deportivos.
  • Solicitudes y necesidades habrá muchas por solventar, pero antes de desearle suerte a Justino Compeán, y de recordarle que será aplaudido por los aciertos y criticado por los errores, yo les pregunto  ¿y ustedes, qué opinan?

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