Festejo a la distancia

El que no lo ama, lo odia.  Pero no hay medias tintas. Nunca pasa inadvertido. 

El que no lo ama, lo odia.  Pero no hay medias tintas. Nunca pasa inadvertido. 

El equipo más polémico del futbol mexicano cumple hoy 90 años de vida. Nueve décadas de historia exitosa y controversial.

Es por todos sabido que la década de los años 80, fue crucial para la explosión Águila. El americanismo que nació de la mano de José Antonio Roca, a mediados de los 70, vivió su punto más impactante con la interpretación asimilada por Carlos Reinoso.

Tiempos en los que dejaban de ser "Canarios" para convertirse en Águilas. Cuando guardaban el color pálido de su camiseta para lucir un diseño vanguardista "amarillo y azul" en forma de "pico" y con la casaca de manga a tres cuartos. Cuando la transición Roca-Reinoso, fortalecía a figuras nacionales y extranjeras que provocan todavía sudoración en las manos de sus fanaticos: Héctor Miguel Zelada, Vinicio Bravo, Alfredo Tena, Mario Alberto Trejo, Armando Manzo, Javier Aguirre, Cristobal Ortega, Carlos de los Cobos, Eduardo Bacas, Daniel Alberto Brailovski, Zizinho, Juan Antonio Luna, Norberto Outes, y uno más al que ya destacaré.

Ese "odio deportivo" entre Águilas y Chivas vivió su climax luego de la Semifinal de la Temporada 82-83. La máxima rivalidad entre los dos grandes, los antagónicos. La frustración luego de perder el pase a la Final por el titulo en la Temporada de los récords, de las marcas ofensivas y defensivas. Del "jogo bonito" a la mexicana. El año de los estadios llenos, de la locura por el América. La Semifinal que congeló la sonrisa de todo el Estadio Azteca. El capítulo que pocos olvidarán, con expulsiones y la bronca histórica, bajo la mirada del Árbitro Edgardo Codesal.

Pero ¿Se acuerdan cómo inició la debacle americanista de esa tarde del verano del 83?

Una de las figuras ofensivas de Coapa recibía tremenda "tunda" de parte de los defensores Chivas. Su habilidad quería ser detenida por las constantes faltas del cuadro bajo del Rebaño Sagrado y todo esto provocó la bronca campal. Un fulminante extremo ambidextro. Un habilidoso delantero brasileño con el cartel que da haber lucido en el mítico Santos de su país (equipo del Rey Pelé) y con la Selección "Canarinha" de la Copa América del 79 (al lado de figuras como Zico, Sócrates y Cerezo entre otros). Un extranjero estelar, que al igual que otros históricos (Brailovski, Outes, Bacas, Zelada) sigue recordando esa época como el último gran momento de su paso por el futbol. Un jugador querido y seguido, pero quien después de esa derrota ante las Chivas dejó al América y a México. Un jugador que hoy -y desde hace varios años- es el directivo de un exitoso proyecto deportivo en Estados Unidos. Un hombre que sigue en carne propia al deporte de su vida desde la fría ciudad de Chicago. Un hombre de futbol al que tengo el honor de presumir como compañero de transmisiones radiales y como buen amigo. Su nombre: Nilton Pinheiro Da Silva, le dicen “Batata” y desde acá, festeja hoy, las nueve décadas de su querido América.

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