Tiempos y momentos

Todo en esta vida depende siempre de un factor caprichoso que no espera ni perdona. Si bien es cierto que el trabajo, la empatía y la buena comunicación son importantes para lograr éxito en el...

Todo en esta vida depende siempre de un factor caprichoso que no espera ni perdona. Si bien es cierto que el trabajo, la empatía y la buena comunicación son importantes para lograr éxito en el futbol, hay un factor que muchas veces decide el resultado final.

Ejemplos hay muchos:

En el torneo local de México estamos ya acostumbrados a que el líder general de la competencia deba conformarse casi siempre con ver frustradas sus intenciones de salir Campeón, porque otro equipo llegó "en su punto", en su mejor momento.

¿Se acuerdan del Cruz Azul del Verano del 2001? No jugaba bien y nisiquiera había calificado a la Liguilla, pero en la Libertadores se "enganchó" y disputó con brillantez el título ante el Boca Juniors, enloqueciendo a todo nuestro país.

En la Dirección Técnica, hay quienes han sorprendido al triunfar inesperadamente, y quienes fracasaron rotundamente a pesar de aparentar vivir su mejor momento.

Bora Milutinovic, dejó un muy buen sabor de boca después del México 86 al frente de la Selección Nacional, pero no convenció cuando regresó casi diez años después (aún cuando calificó al Mundial francés del 98). Leo Beenhakker, fue añorado por los americanistas después del 95 -cuando logró un futbol espectacular y ganador-  pero defraudó a su regreso al Nido de Coapa.  En el ámbito internacional, han existido casos de entrenadores exitosos que sin cartel en el banquillo, provocaron la locura: Franz Beckenbauer y Rudi Vöeller, tomaron sin experiencia a la Selección Alemana de Futbol (en diferentes etapas) y en su primera oportunidad disputaron el título mundialista gracias a que sus dirigentes creyeron en ellos.

Hoy, en México se conforma una Comisión de Selecciones Nacionales para buscar al candidato ideal que lleve las riendas de nuestro equipo representativo. Yo creo que ya es tiempo de fijar objetivos claros y de exigir resultados (sin pretextos). Tiempo de trabajar en conjunto y de creer en nosotros mismos (jugadores, entrenadores y aficionados). Tiempo de ya no copiar. Tiempo de fortalecer un estilo propio.

Hoy tenemos a un Campeón del mundo Sub-17 que sorprendió a todos. Al primero que se fue a España y que ya dirige a uno de los grandes allá. Hoy, buscan a nuestros entrenadores para llevar las riendas de Selecciones Nacionales en Centro y Sudamérica, y nosotros seguimos pensando que el mesías salvador tiene que venir de afuera.

En Italia 90, murió una generación de jugadores con talento debido a una vergonzosa sanción. No matemos nosotros mismos la valiosa baraja de técnicos aztecas.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas