Chamaqueado

Es quizá, el ultimo jugador que conectó con la recalcitrante afición azulgrana, sin embargo hoy confiesa no haberse enamorado en México. Llegó, goleó y triunfó, aunque vive el desesperante olvido...

Es quizá, el ultimo jugador que conectó con la recalcitrante afición azulgrana, sin embargo hoy confiesa no haberse enamorado en México. Llegó, goleó y triunfó, aunque vive el desesperante olvido de su actual afición y Directiva, tras no brillar en Monterrey.

Sebastián González fue contratado por el Atlante e hizo pareja con el colombiano Rey, en una dupla tan efectiva como estéril tras su disolución -de los dos, ni sus luces hoy por hoy-. Fue pieza clave de la forzada renovación atlantista, que a base de oportunidades a los nuevos, destacó entre el 2002 y el 2003, con puro inexperto que demostró calidad: Miguel Herrera en el banquillo, debutantes en la cancha como Lalo Rergis, "Chícharo" González, Irving Rubirosa, Hernández Lash y jóvenes con poco cartel como Serafín y Aarón Padilla, apoyados por extranjeros como Estay, Grosso y Vilar.

Prefirió un contrato jugoso con los Tigres, antes que seguir escribiendo páginas en la incuestionable historia atlantista, equipo con el que debutó en México, de afición escasa aunque poseedora de gran identidad y misma que se le entregó -siempre he pensado que cuando los jugadores del Atlante conozcan y quieran a su equipo por lo menos la mitad que cualquiera de sus aficionados, nadie los podrá parar-.

Quizá no asimiló que el Atlante tiene más historia que la U. de Nuevo León, aunque menos dinero y más asientos vacíos en los estadios que sortea. Él dijo que sólo saldría para jugar en Europa, y el norte del país, lo hizo cambiar de decisión.

Goleador, cumplidor (como la mayoría de los chilenos que se adaptan de inmediato). Al "Chamagol", lo tentó el billete, el contrato duradero (que al parecer no superará el año de validez) antes que hacer su propia historia en el bien llamado equipo del pueblo. Honor que estoy seguro volverían a experimentar figuras legendarias como el "Trompo" Carreño, "Manolete" Hernández, Horacio Casarín, Rafa Puente o el propio Cabinho.

Anoche en Pachuca, confesó que sólo ama al Colo-Colo (equipo al que siempre siguió y en el que brilló su tío "Chamaco" Valdez, antecedente de su propio apodo) quizá sin importarle el dolor de los atlantistas al escucharlo.

Una pausa, "Chamagol" respira y medita. Porque las malas rachas suelen darse y pasar, pero las palabras a la ligera no las olvida nadie.

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