El veinte para el peso

Esta semana la hemos soñado durante muchos años en México. Dos equipos de nuestro balompié ante la oportunidad de trascender en el escaparate internacional.

Esta semana la hemos soñado durante muchos años en México. Dos equipos de nuestro balompié ante la oportunidad de trascender en el escaparate internacional.

El Pachuca se jugará el título de la Copa Sudamericana. La visita ante el Colo-Colo resulta escabrosa pero no imposible. El cuadro chileno ha destacado por su juego de conjunto, sólido, compacto y eficaz, pero el club más añejo de los mexicanos posee virtudes y argumentos capaces de convertir en realidad ese anhelo continental.

Los éxitos del América en el 78 y 91 adjudicándose la extinta Copa Interamericana ante el Boca Juniors y el Olimpia de Paraguay respectivamente, además del triunfo de Pumas en el 81 ante el Nacional uruguayo, son alegrías que debemos aprender a repetir.

Las experiencias del Cruz Azul en la Libertadores del 2001 y de los Pumas en la Final de la Sudamericana anterior, son capítulos vibrantes, muy dignos y emotivos, pero que nos recuerdan la frustrante definición desde los 11 pasos, el malogrado último estirón (curiosamente ambos frente al Boca Juniors).

El Colo-Colo quizá aparezca como favorito por cerrar en casa y por el implacable juego mostrado por sus figuras: Humberto Suazo, Matías Fernández y el arquero Cejas, pero el Pachuca es un equipo con hombres que se conocen desde hace varios años y que practican verdaderamente un futbol asociación: Calero, Chitiva, Caballero, refuerzos extranjeros de gran valía como Damián Álvarez, Mosquera y Giménez, además de nacionales con hambre de triunfo como Pinto, Landín y Cacho. En la banca, Enrique Meza está ante una nueva oportunidad por alcanzar el hasta ahora negado triunfo internacional. La realidad es que esta Final es tan pareja que los Tuzos bien podrían adjudicársela.

Unas horas después, aunque a miles de kilómetros de distancia, las Águilas se jugarán quizá el partido más trascendental de su historia hasta este momento. Nunca antes en un torneo oficial avalado por la FIFA se habían jugado el pase a una Final mundialista frente al Campeón europeo. La proeza que intentará el cuadro de los hermanos Tena, es el reto que cualquier equipo que se sepa grande pediría a gritos.

Destacar las virtudes del Barcelona resulta redundante. Todos sabemos que lo que dijo Luis Fernando Tena es cierto: el cuadro culé es hoy por hoy el equipo que mejor juega en el mundo futbolero. Pero cada partido es una historia aparte. Lo hizo el Necaxa hace seis años, cuando nadie creía que podría vencer al Real Madrid por el tercer puesto de aquella primera experiencia. Porque Cuauhtémoc Blanco, el "Piojo" López, Salvador Cabañas, Vicente Matías Vuoso y Fabiano Pereira no son de segundo nivel. Porque Ochoa, Mosqueda, Castro y Rojas quieren que el mundo sepa que también existen. El América, vive un sueño del que pide no despertar hasta dentro de 180 minutos.

Y es que si se piensa en trascender, en ingresar poco a poco a la élite, esto debe iniciar ahora. Porque festejar algo esta semana justificaría el nivel que muchos pensamos posee nuestra Liga. Es ahora, el momento de poner en la mesa ese  "veinte" para el "peso".  De aprender a ganar y no dejar de hacerlo. De labrar con triunfos el camino del éxito.

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