Petición a los reyes

Lo más importante siempre será gozar de buena salud, aunque lo que normalmente buscamos es tener, mantener y mejorar nuestro trabajo.

Lo más importante siempre será gozar de buena salud, aunque lo que normalmente buscamos es tener, mantener y mejorar nuestro trabajo.

Hoy, nuestro país amanece -en el inicio del 2007- con las promesas del nuevo gobierno por generar más empleos. Necesidades sociales y económicas que no están ajenas al deporte más importante de los mexicanos, por eso quiero ejemplificar algunos casos de figuras futboleras que me parece buscan consolidar su futuro y el de sus familias.

Oswaldo Sánchez sorprendió a muchos al canonizarse en Torreón. El mejor portero de nuestro balompié dejó al equipo más ganador y popular para enrolarse con unos Guerreros que a últimas fechas han dejado de dar batalla. Santos, por fin inyectó recursos y el guardameta Tricolor se mudó a La Comarca dejando "mudos" a millones de aficionados rojiblancos.

Oswaldo prefirió agenciarse un sólido contrato, antes de buscar más reflectores con el Rebaño, o arriesgarse a emigrar a algún club extranjero.

Sus 33 años de edad y la responsabilidad familiar lo hicieron tomar esta polémica pero muy respetable decisión. Yo estoy seguro de que seguirá brillando con luz propia a nivel individual como el mejor guardameta nacional.

Cuauhtémoc Blanco no ha sido titular con las Águilas, pero tampoco le hizo mucho caso a la oferta millonaria que los Tigres ya le cocinaban. El popular delantero azteca sacrificó lo económico hace seis años, cuando el Valladolid no le pudo sacar provecho -en parte por la fractura provocada por el trinitario Elcock y en parte por la fanfarronería del entonces técnico Pepe Moré-.

Hoy, a Blanco lo dejaron en Coapa porque es un indiscutible símbolo americanista. Volverá a ser el que más dinero gane en el nido, aunque lo que seguramente anhela es echarse el equipo al hombro para volver a brillar al máximo en sus últimos años como jugador en activo.

Para bien de nuestra Liga, Juan Francisco Palencia ya regresó. El "Niño" ya no es tan jovencito pero sigue demostrando el gran profesionalismo que lo caracteriza. De haber brillado con "sangre azul" liderando a La Máquina en el título del 97 y en la asombrosa Copa Libertadores del 2001, el chiverío lo vio "rajarse" también para defender sus colores en el Subcampeonato del Clausura 2004.

Palencia, conectó con el Guadalajara, y cumplió con la encomienda norteamericana al ser pionero del joven Chivas USA –Es cierto que ganó muy buen dinero, pero también asumió una seriedad poco común entre las estrellas mexicanas que han incursionado en la MLS-. Ahora se convierte en Puma. Una combinación que se antoja. Paco ahora está enfundado en esa gloriosa casaca que representa orgullo y gallardía.

Cada quien se desarrolla a su ritmo, según su estilo y objetivos. Lo que es indiscutible es que este deporte, sin dejar de representar una enorme pasión, se relaciona necesariamente con una forma de ganarse la vida. Profesión, trabajo o vocación, a unos les dura más y a otros les alcanza para poco, por eso me permito compartirles lo que viví en las primeras horas de este 2007:

Después de gozar de unas vacaciones con la familia y los amigos, aprovechando el poco tráfico de la última semana decembrina en la ciudad más hermosa del mundo (el Distrito Federal), aparecí desmañanado pero completo en el aeropuerto capitalino para regresar con gran ilusión a mi labor en la Unión Americana.

Muy temprano, a penas el sol saliendo el primero de Enero ahí estaban los jugadores del Cruz Azul alistándose a viajar para disputar el Interliga, además de decenas de "cuates reporteros" trabajando como cualquier otro día. Las sonrisas con las que todos nos saludamos me hicieron comprobar una vez más que esto no es un trabajo cualquiera. Ojalá que así como empezamos nos mantengamos en todo el 2007.

Ojalá que los que brillan sobre el terreno de juego duren mucho y se entreguen al 100 por ciento y los que nos dedicamos a comunicar, asumamos siempre con entusiasmo y gran compromiso los valores de nuestra profesión. Aunque sin duda la salud es lo primero, yo le pido a los Reyes Magos que cuiden a nuestro futbol y nos mantengan a todos ocupados.

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