Futbol sin edad

Una Selección Nacional debe reunir a los mejores, no necesariamente a los de futuro más prometedor.

Una Selección Nacional debe reunir a los mejores, no necesariamente a los de futuro más prometedor.

Si bien es cierto, México intenta sacarle provecho al segundo proceso consecutivo de cuatro años, la Selección Mexicana no debe aferrarse a un recambio generacional forzado. En la convocatoria Tricolor para enfrentar a Estados Unidos en el comienzo de la era de Hugo Sánchez, destacan jugadores experimentados. Mundialistas. Algunos de ellos, futbolistas que sobrepasan los treinta años de edad y son quizá cuestionados sobre el nivel que mostrarán para la cita del 2010.

Si repasamos a los 23 elegidos, nos damos cuenta (más allá de gustos o diferencias) que son los de mejor nivel en la actualidad. Los 18 de la Liga Mexicana más los indiscutibles cinco "europeos".

El nuevo Cuerpo Técnico Tricolor ha provocado un buen ambiente de inicio.

Se nota la motivación y las ganas de representar con fiereza la camiseta verde, al grado que los consolidados se han impregnado de esta inercia: Jared Borgetti (máximo goleador azteca en activo) confesó echar atrás la idea del retiro próximo, con tal de trabajar para mantener su lugar estelar con miras al próximo Mundial.

Cuauhtémoc Blanco ha dado muestras de recuperación (física y futbolística) como conductor del irregular América, pero sobre todo reflejando una vez más el gusto por jugar. Hombres como Joaquín Beltrán (medallista centroamericano y panamericano hace diez anos y Bicampeón con los Pumas) se han sentido incluidos por fin en la elite de nuestro balompié.

Recordando otros momentos de nuestra Selección, aparece la etapa de alerta que bien libró Javier Aguirre para meter a México en el Mundial del 2002 y conseguir el Subcampeonato de la Copa América de Colombia. Ahí llamó la atención cuando regresó a Zague (después de volver del retiro temporal) y colocó de nueva cuenta a Alberto García Aspe como motor del grupo.

Uno (Zague) sabía que quizá no jugaría el Mundial, pero asumió con determinación su papel de histórico (máximo goleador americanista de todos los tiempos) para contribuir al objetivo Tricolor. El otro (García Aspe) terminó por jugar poco en Corea y Japón, aún cuando colaboró en la cancha y fuera de ella para mostrar carácter.

Aunque el recambio generacional es siempre benéfico y propio cuando se trabaja en un proceso completo (cuatro años), la edad, no siempre es lo más importante en una Selección Nacional.

Si así fuera, Dino Zoff, hubiera sido relegado a sus cuarenta años en España 82, e Italia se hubiera perdido al arquero y Capitán Campeón del Mundo. Alemania hubiera desechado a un símbolo como Lothar Matheus por sus 39 años en Francia 98. Don Antonio Carbajal nunca hubiera impreso su nombre en la historia si "Nacho" Trelles no lo hubiera puesto a jugar en Inglaterra 66 para su quinta Copa del Mundo. O el Tri de Bora en el 86, hubiera carecido del enorme talento en la media cancha de Tomás Boy, quien rayaba las cuatro décadas.

Por supuesto que los Guardado, Ochoa, Pinto y compañía emocionan al imaginarlos consolidados en el 2010. A todos se nos antoja ver a Giovani y Vela brillar en un Mundial de mayores, pero para eso existen los filtros, los escalones. Antes deben afrontarse con éxito la Copa Oro y Copa América.

Porque la Selección Mayor no debe depender de la edad, sino de la calidad y la determinación, el compromiso para defender a "muerte" los sueños de todos los mexicanos.

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