El verdadero equipo de México

¿El primero en aparecer, o el que aparece en todos lados por popular? ¿El primero en ganar o el más exitoso?

¿El primero en aparecer, o el que aparece en todos lados por popular? ¿El primero en ganar o el más exitoso?

La revalorada corona de la CONCACAF, tendrá como nuevo Campeón a un equipo de México para representar otra vez a nuestra Confederación en el Mundial de Clubes.

¿A quién se le debe considerar primero? ¿Al Pachuca como cuna de nuestro futbol o al Guadalajara como primer Campeón en esta Copa de la CONCACAF?

Los debates arrancaron hace un par de años, con la aparición del "slogan" publicitario del Pachuca, pero hoy recobra fuerza ya que en la actualidad estos dos clubes son los que mejor futbol practican en nuestro país, y de paso, disputan el título absoluto en nuestra Confederación.

El Guadalajara es el Campeón defensor en el torneo local. La sólida generación chiva, ha demostrado que ni las bajas (como Oswaldo Sánchez) le impiden ir por los grandes retos. Por su parte el Pachuca, intenta sacarle más brillo al pomposo campeonato en el Cono Sur, que lo mantiene en el lugar privilegiado de los primeros (fue el primer equipo en México y es el primer cuadro mexicano Campeón en Sudamérica).

Esta Final de la CONCACAF, cuenta con ingredientes especiales. Ya destacábamos la semana anterior la cita con la historia de Omar Bravo para luchar a muerte por el título de goleo en el Clausura  -45 años después del ultimo campeón goleador nacional para el Rebaño-. Pero ese 1962, no sólo resultó especial por el logro individual de Chava Reyes, sino que, por el mismo dominio chivista de la época, convirtió al Guadalajara en el primer campeón histórico de la Copa de Campeones de la CONCACAF.

El Guadalajara disputó hace 45 años, la primera Final de nuestra "Champions", alzándose con la corona tras vencer en goleada global al Comunicaciones guatemalteco.

Hoy, las Chivas y el Pachuca son los mas sólidos, los mejores del balompié azteca. Las coincidencias parecen estar del lado tapatío, aunque los de la ventosa ciudad hidalguense, ya están curados de espantos.

Son dos cuadros grandes, que no se achican, que no temen y sí mantienen intacto el hambre de triunfo tan necesario en nuestro futbol.

Yo no sé si después del pitazo final, ya sepamos a cuál de estos dos se le deba llamar el verdadero equipo de México. De lo que no me queda duda es que si más clubes, más jugadores y más directivos, se comprometieran como lo han hecho los del Guadalajara y Pachuca, alcanzaríamos más logros y presumiríamos más corazón.

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