¿Mal necesario?

No nos gusta jugar aquí, pero no tenemos de otra.

No nos gusta jugar aquí, pero no tenemos de otra.

Alguna vez le pregunté a mi Profesor de Cálculo Diferencial: "Para qué rayos me sirve esta materia, sino voy a ser ingeniero?" Y me contestó: "para terminar la prepa… ahí tú dirás".

El único continente que se divide en el mundo futbolero es el americano.

No sería normal disputar una eliminatoria mundialista a visita recíproca entre Chile y Canadá. Los viajes de Santiago a Toronto matarían el futbol que ambas selecciones pudieran practicar.

No hay de otra, México pertenece a la CONCACAF.  Si la CONMEBOL ha abierto las puertas a los clubes y selecciones aztecas (debido a las buenas negociaciones, al buen futbol y al mejor negocio), debemos entender que el Tri no pertenece al cono sur.

En los últimos años se ha agudizado el desencanto por afrontar los compromisos de nuestra zona. No resulta igual sentarse a ver al América o a las Chivas frente al Boca o al Palmeiras en la Libertadores, que a los mismos equipos enfrentando al W Connection o al Dynamo en la Copa de Campeones.

No nos confundamos. A México le corresponde jugar en la CONCACAF y a diferencia de la soberbia forma en la que algunos demeritan a los rivales de esta parte de América, los equipos de esta zona nos tienen perfectamente estudiados, bajo la lupa.

La forma en que Samuel Caballero (defensa hondureño de experiencia internacional en Italia y Sudamérica) desesperó a Cuauhtémoc Blanco, o el desquiciante planteamiento tico del "Pelícano" Médford para no dejar jugar, no fueron obra de la casualidad.

Este equipo nacional no vive un buen momento. Le falta trabajo y conexión, pero no puede seguir escuchándose la trillada frase de "no nos preocupa el rival, sino la forma en la que nosotros juguemos".

Está claro que en México no se conocen las fortalezas y debilidades de los contrincantes de la zona. Los jugadores y Cuerpo Técnico estadounidenses dominan a los integrantes del Tricolor –y en la última década y media, ellos han mandado-.

El problema no es menor, cuando ahora enfrentarán a un inédito Guadalupe. Si a los cubanos, hondureños, panameños y costarricenses no se les conoció a fondo, a los isleños todavía menos.

Nos guste o no nos guste, si los clubes aztecas no ganan en la CONCACAF, no van al Mundial de Clubes. Si la Selección Nacional pierde terreno en la eliminatoria, se volverá a poner en riesgo la calificación a la Copa del Mundo. Si México no gana este jueves y domingo, se quedará fuera de la Copa Confederaciones y le dará la razón a los que afirman que dejó ya de ser el "Gigante de la CONCACAF".

Yo sigo pensando que México debe quedar campeón, y espero que los integrantes del equipo nacional no jueguen en Chicago pensando cómo jugarle a Brasil en territorio venezolano.

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