Din don

Cómo cuando llegan los parientes queridos, alzas tu cuarto y echas tus tenis debajo de la cama. Esperas el timbre y bajas corriendo las escaleras para abrir la puerta y abrazarlos.

Cómo cuando llegan los parientes queridos, alzas tu cuarto y echas tus tenis debajo de la cama. Esperas el timbre y bajas corriendo las escaleras para abrir la puerta y abrazarlos.

Chicago espera a Cuauhtémoc, frotándose las manos con los nervios propios de lo muy esperado.

Una ciudad estadounidense, que si estuviera en territorio azteca, se instalaría sólo después del Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey, en orden de importancia poblacional. Los censos oficiales hablan de poco más de un millón y medio de mexicanos registrados con matrícula consular, aunque todos sabemos que hay mucho más paisanos (quizá hasta los tres millones -y los que se acumulen esta semana-).

Chicago es mexicano y futbolero. Seguro basado en ello, el jugador más importante en la última década del balompié nacional, decidió recalar en esta ciudad para brillar los años que le quedan como profesional.

Cuauhtémoc necesita a la MLS y a la MLS le urge Cuauhtémoc.

Muy trabajado, con poco descanso, yo estoy convencido en que este símbolo americanista se convertirá en el mexicano más destacado de los 11 años en la Liga Mayor Estadounidense (mejor aún que los contados casos de buen desempeño como Hermosillo, Palencia o Claudio Suárez).

Y él lo sabe, en la Ciudad de los Vientos lo esperan. Él lo palpó cuando sin promoción alguna, lo presentaron hace unos meses y casi siete mil aficionados le dieron la bienvenida (en aquella ocasión, los paisanos se enteraron por rumores y acudieron en mayor numero incluso que a la presentación oficial de David Beckham el viernes anterior en Los Angeles).

Chicago espera cada verano a que el futbol llegue a los estadios (Soldier Field Y Toyota Park). Hartos de los crudos inviernos en los que el sol se esconde seis meses, los millones de aficionados latinos se unen a la fiesta deportiva con el millón de aficionados polacos y los cientos de miles de italianos e irlandeses.

Las ligas locales en esta ciudad son numerosas y muy organizadas. Existen cientos de equipos para jugar torneos bajo techo (en el invierno) y en terrenos reglamentarios (para el verano). La gente habla mucho de deportes y particularmente para la nuestra de futbol (mexicano).

El equipo al que llega, es uno de los grandes de la Liga, pero no vive un buen momento.

Extraño al estilo de acá, a su técnico lo echaron (después de casi cinco años consecutivos). La buena noticia es que en su lugar aparece un hombre que parece puede enderezar el barco: se fue Dave Sarachan y su lugar lo toma Juan Carlos Osorio, colombiano, ex técnico del Millonarios en su país y con 5 años de experiencia como Auxiliar en el Manchester City de la Liga Premier.

Deportivamente a Cuauhtémoc lo están esperando con ansias. Mercadológicamente a la Liga, le urge que ya juegue. Y sentimentalmente los paisanos no piensan en otra cosa que en estrenar su camiseta roja (del Chicago Fire) o lucir alguna pasada de las Águilas para darle doble tono amarillo al Toyota Park.

Este viernes hace su arribo, se espera que el domingo debute en un partido amistoso ante el Celtic Glasgow (porque la Liga se detiene por el Juego de Estrellas) y todo Chicago está sentado y bien peinado para cuando suene el timbre, oír desde la ventana "ya llegó, a ver que nos trae de regalo".

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