Genio y figura

Hace más de 25 años, llegó a México. Un finísimo mediocampista creativo con estupenda pegada de larga distancia. Contratado para jugar con el América, aunque su carácter explosivo lo hizo...

Hace más de 25 años, llegó a México. Un finísimo mediocampista creativo con estupenda pegada de larga distancia. Contratado para jugar con el América, aunque su carácter explosivo lo hizo abandonar el nido e iniciar una travesía tan larga como exitosa: En todos los clubes que jugó, brilló como un futbolista de excepcionales cualidades.

Rubén Omar Romano, sentencia hoy, fiel a su estilo que si no gana el Atlas su siguiente compromiso del sábado ante los Jaguares, él se hará a un lado. No quiere escuchar amenazas, ni pretende recibir más plazos que el que él mismo se impone.

Uno de los discípulos más famosos graduado de la escuela Lavolpísta (antes Mario Carrillo también había recibido influencia del hoy técnico del Vélez Sarsfield, aunque después se identificó más con la corriente de Manuel Lapuente). Romano, vuelve a adoptar esas poses irreverentes que lo distinguieron como jugador diferente.

Es también un estudioso del futbol. Un "enfermo" de la táctica. Un espía del rival. Prefiere jugar bien antes que pensar en buscar sólo un resultado. Hoy parece que el dialogo está desgastado. Los Zorros no levantan, los dirigentes se dividen y los resultados ya no aguantan.

El Atlas es uno de esos pocos equipos en el mundo, que son grandes a pesar de no festejar títulos. Es un club de herencia, de prosapia, pero al que ya se olvidó como levantar una Copa.

Hace 25 años Don José Antonio Roca, le pidió a Romano ayudar a recuperar balones en el cuadro americanista, a lo que el creativo argentino se negó rotundamente y expresó frente a los micrófonos de la prensa "yo estoy para que me marquen, no para marcar a nadie", declaraciones que detonaron su salida del club que lo trajo a este país.

Hoy se escucha algo similar, en su etapa sólida como estratega. Creo que a muchos gusta la combinación de estilos entre el hoy técnico pampero y el cuadro rojinegro, pero la advertencia de Rubén, podría ser una vez más la última frase que se le recuerde en el equipo tapatío. Sería una pena, por la historia del club, y la conocida calidad del técnico.

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