|
Árbitros sin sabor a futbolMartes 2 de Octubre del 2007
|
Lo que sucedió en la cancha de las Chivas USA en el partido del sábado por la noche frente al Chicago Fire, me dejó frío. Si me lo hubieran contado, difícilmente lo hubiera creído: El señor Tim Weyland, uno de los estadounidenses con más años en el trabajo arbitral, ejemplificó el nulo sentido que aún sufren los silbantes en Estados Unidos.
Su labor fue muy mala: Descontrolada y equivocada. La víctima fue el buen futbol que desarrollaron ambos equipos (uno de los mejores partidos en este 2007 dentro de la MLS), y Cuauhtémoc Blanco el perjudicado directo.
El delantero mexicano recibió en el segundo tiempo una falta clara del cubano Galindo que ameritaba expulsión, con la patada directa a la pierna del ex americanista. El árbitro nervioso, sólo amonestó. Minutos después, el mismo Galindo provocó el penal que desencadenó en el empate final del marcador (después de la gran ejecución de Claudio Suárez).
En tiempo de compensación, Cuauhtémoc descolgó, ingresó al área del Rebaño estadounidense, entre los jaloneos del defensor Zotinca y el tardío intento por barrerse terminó siendo derribado. Un penal que no fue pitado. Weyland, señaló tiro de esquina bajo la desesperación del "10" azteca, y como preámbulo a lo increíble.
Cuauhtémoc, manoteó, colocó el balón casi un metro afuera del área de corner, bajo el asombro generalizado. El mexicano hizo ver como el silbante se encontraba tan desconcentrado y mal asistido por su auxiliar, que ya no ponía atención a lo que sucedía, dando por bueno el inédito cobro de tiro de esquina. El partido se acabó, y la anécdota me motivó a platicarles cómo trabajan los árbitros en este país estadounidense.
Históricamente no ha habido una escuela de arbitraje en el vecino país del norte. A diferencia de otros lados, Estados Unidos sigue sin instruir verdaderamente a los nazarenos dentro del futbol.
No existen formadores de silbantes. Así como ya se enseña a jugar, no hay quién enseñe a pitar, a conducir un partido de futbol profesional, con las complicaciones normales de un juego. No hay situaciones que se ejemplifiquen a un nuevo silbante en su preparación, por lo que al momento de aplicar, las decisiones suelen ser equivocadas, sin un criterio definido.
La supuesta instrucción, no es otra cosa que un registro. Los aspirantes a árbitro sólo reciben información. El requisito es "aprenderse" las reglas de este deporte y son examinados sólo bajo la "letra" pero nunca bajo la "aplicación", por lo que terminan casi siempre "perdiéndose" al final de los partidos. El nivel se mantiene totalmente amateur.
Este año, inició una modalidad arbitral que se espera ayude en algo: 4 nazarenos encabezan como punta de lanza, la baraja de silbantes de tiempo completo. Osea "full time" bajo las órdenes de la Federación Estadounidense de Futbol, con lo que se intenta además, crear figuras, ejemplos a seguir.
Curiosamente, el hijo del ex silbante mexicano y cabeza actual de la escuela de árbitros en nuestro país, Antonio Marrufo, es uno de los elegidos: Jair Marrufo junto a dos árbitros de habla hispana como Ricardo Salazar y Baldomero Toledo, y finalizando con Terry Vauhgn.
Por el bien del buen futbol que sigue creciendo en todos los niveles, urgen árbitros, formadores y conductores de un deporte que no se parece en nada a los más populares de la Unión Americana.
Opina de esta columna aquí.