Aquí nos tocó vivir

El drama de la descalificación olímpica para el Tricolor, seguro estará más frío para el próximo 31 de marzo, cuando los dueños del balón "enjuicien" sin tanta "calentura" al actual proceso de...

El drama de la descalificación olímpica para el Tricolor, seguro estará más frío para el próximo 31 de marzo, cuando los dueños del balón "enjuicien" sin tanta "calentura" al actual proceso de nuestro representativo nacional.

Igual para esa fecha, nadie le regresará a México la oportunidad de jugar futbol en Beijing (aunque tendrían que pensar, planear, trabajar y actuar para que este ridículo no se repita en el Premundial).

Hace 8 años, después de la eliminación rumbo a Sidney 2000, esa llamada de atención de los jóvenes Sub-23, no hizo escarmiento entre los demás representativos. México hoy continúa en ese tenor perdedor con miras a la reconciliación. Esa es parte de nuestra escencia con sabor a martir, en el estoico intento por emular al Ave Fénix. Siempre ha sido así. Porque nunca hemos sido potencia y en nuestras manos está el no seguir creyendo serlo.

El "sí se puede" lo hemos traducido en el "ya pudimos", y nos está haciendo más daño.

Este equipo Preolímpico no tenía a Giovani, Vela, Moreno ni Guardado (quienes dicho sea de paso además de no recibir permiso y en algún caso recuperarse de lesiones, parecen haber dormido más tranquilos al quedarse haciendo méritos en sus clubes europeos, antes que "sufrir" en este torneo aspero y sinuoso), pero sin embargo a este grupo de jugadores lo "ensalsamos" como un fuera de serie (sin serlo).

Nos cuesta mucho trabajar con verdadera humildad (y esto no tiene que ver nada más con este proceso bajo el mando de Hugo Sánchez).

Seguimos sintiéndonos superiores a los débiles y sólo esperamos "crecernos" ante los fuertes, con quienes los resultados importantes en torneos oficiales siguen sin favorecernos (salvo honrosas y escasas expeciones).

Al Tri le sigue temblando las piernas al momento bueno, porque sigue teniendo la mente en otro lado (en el Preolímpico piensan en triunfar en los Olímpicos, en las eliminatorias se figuran ya en la justa mundialista, y cuando se enfrenta a los que piensa inferiores, parece pensar sólo en cómo ganarle a las potencias que nos siguen dominando).

Esto se presenta como una constante de nuestro deporte (para Beijing no van nuestros propios favoritos como Iridia Salazar, Ana Guevara ni el Tricolor futbolero). Quizá sin tantos reflectores, esta delegación entregue alguna agradable sorpresa.

Nos sigue "enfermando" ser favoritos. Así somos, la pregunta es, ¿hasta cuándo?

Ahora todos los mexicanos "acuchillamos" a nuestro representativo y abrimos las puertas para que los de afuera "desplumen" sin autoridad a nuestros involucrados. El análisis debe ser parejo. Dejar de esperar que el "elegido" nos guíe por el camino del bien, sin meter los demás las manos. Entender que esta actitud debe sanar de raíz. Porque el futbol lo planean los dirigentes, lo diseñan los entrenadores, lo desarrollan los jugadores y lo gozan o sufren todos los aficionados.

Ojalá que en esa famosa reunión del 31 de marzo, se acepten con honestidad las culpas y responsabilidades, encontrando verdaderas soluciones. Ojalá también que todos los que formamos parte de los medios de comunicación, aceptemos nuestras exageraciones,  trabajemos para apegarnos más y mejor a la realidad, antes de seguir viendo intereses particulares o revanchas personales.

PD. Mi respeto para la Señora Cristina Pacheco en su constante y puntal labor periodística (no quise "piratear" el nombre de su exquisito programa de televisión para titular este comentario).

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