Futbol first class

Tenemos que ser fríos y entender que hoy en día, el futbol profesional puede tener una "doble naturaleza": Tan importante es la esencia deportiva para el futbolista, como la esencia de negocio...

Tenemos que ser fríos y entender que hoy en día, el futbol profesional puede tener una "doble naturaleza": Tan importante es la esencia deportiva para el futbolista, como la esencia de negocio para la industria a la que pertenece.

Esta última semana, se reabrió una vez más el tema tabú de los promotores. ¿Si son buenos o malos? ¿Si hay buenos o malos? ¿O si se sabe quién es el bueno o quién es el malo? Y todas estas polémicas se comprenden, cuando se ven involucrados los negocios.

Como en toda industria, existen elementos externos que completan este universo (de la industria futbolera). Además de los 22 protagonistas que hacen posible el futbol desarrollándose sobre el terreno de juego (y de los 4 silbantes), existen otros muchos personajes que continúan la evolución de este deporte-industria.

Al momento en que un aficionado paga un boleto, una camiseta, un taco o una cerveza, y se involucran patrocinadores y medios de difusión, el hermoso deporte que se practica en una cancha, se transforma ya en un producto (el futbolista además de querer ganar un "juego", pretende también ganar más "dinero").

Suena lógico, que mientras más negocio exista, más recursos se generen para el buen desarrollo del deporte mismo, y es entonces que me pregunto: ¿Qué sucede cuando ese fenómeno (negocio) no provoca las mismas ganancias y los mismos beneficios?

Ejemplos hay muchos, pero quiero hablar particularmente del producto llamado Selección Mexicana.

Sobra destacar que el máximo orgullo para un futbolista es vestir la camiseta nacional. En nuestro país, además del prestigio que envuelve la Selección, está convertida también en una jugosa "marca registrada".

Los 40 ó 50 partidos que se juegan en Estados Unidos cada 4 años, arrojan una derrama económica y una movilización publicitaria que resultaba inimaginable hace 20 ó 30 años. Los aficionados se "enganchan" con la mercadotecnia del TRI y los patrocinadores favorecen al "equipo de todos" (y por obvias razones a la Femexfut también).

Está claro que este gran negocio, lo provocan los equipos de jugadores profesionales en el balompié varonil (además del Tri Mayor y del sub-23 que en estos momentos también llena estadios), pero no así los de las otras categorías.

Nuestro equipo Subcampeón del Mundo en la playa, encontraría gran beneficio al realizar giras o visorías en la Unión Americana, entre la enorme comunidad futbolera mexicana o mexico-americana. Nuestra nueva representación en el Futbol de Sala, quizá encontraría mayor y mejor respuesta en ese mismo universo de aspirantes futboleros, y ni qué decir de las jóvenes practicantes del "soccer" que viven en el país del "Tío Sam" y que podrían representar también a nuestro México. Sólo que en ninguno de los 3 casos, los equipos provocan un negocio similar al de los hombres del Tricolor.

Leo Cuéllar y la Selección Preolímpica, jugaron ayer en Chicago un partido de preparación frente a la Universidad de Illinois, con miras al selectivo de Chihuahua rumbo a Beijing (cayeron 2-0). La prensa no las sigue con la misma puntualidad ni el espacio de cobertura que a la versión varonil que se alista para enfrentar a Canadá en el octagonal de la CONCACAF.

El técnico nacional de las mujeres, destinó 4 días en la "Ciudad de los Vientos", para continuar además con la permanente búsqueda de talento, y sobre todo, con el apoyo al crecimiento integral de las escuelas de futbol local en Chicago (la anécdota del evento en el que participaron el sábado en Chicago, fue la presencia imprevista del precandidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama, quien apareció sorpresivamente en las canchas de "Chi-Town" para recoger a su hijo que finalizó el torneo en el que participa). 

La FEMEXFUT, cubre esos importantes viajes, pero los patrocinadores no los acompañan. Juegan y entrenan, pero este Tri no se embolsa un peso extra (lo hace más por amor a la camiseta). Una vez más, Leo Cuérllar (acompañado por su asistente Gerardo Lepe) merece un reconocimiento total por la forma en la que "paso a paso" consolida este deporte entre las mujeres.

Y así como las "chavas", el Tri Playero y el Tri de Sala (ambos comandados por Ramón Raya), también gozan de un apoyo federativo, que aunque apenas es suficiente antes resultaría impensable (ahora quizá apoyados más gracias al éxito del Subcampeonato Mundial de Río de Janeiro 2007), aún así, estas modalidades, siguen "batallando" para poder subsistir y con suerte, crecer.

Yo estoy seguro que Ramón Raya tiene detectado material humano en México y Estados Unidos para fortalecer ambas selecciones en sus nuevos procesos (Playa y Sala), pero aunque muchos intentaron colarse a la foto de festejo hace unos meses (después de la gran actuación sobre la arena brasileña) hoy este equipo no recibe tanta promoción ni recursos publicitarios (se mantienen en una lucha casi estoica por salir adelante).

Entiendo muy claramente que esto también es un negocio, pero, ojalá que los cuestionados promotores de nuestra escena futbolera, busquen también "hacer billetes" con los demás involucrados (las categorías del futbol de alta competencia) y así consigan mayores recursos para los demás representativos. Que las mujeres provoquen mayor expectación y que los equipos del futbol "alternativo" crezcan a la par (o de manera similar) al del futbol de la "primera clase" promocional.Opina de esta columna aquí.

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