La Superliga: segunda lección

El objetivo principal para los clubes mexicanos, es el beneficio económico, aunque los locales se enfocan más en el roce internacional. 

El objetivo principal para los clubes mexicanos, es el beneficio económico, aunque los locales se enfocan más en el roce internacional. 

Hoy que los torneos en México, las Eliminatorias para la Concachampions, Sudamericana y Libertadores, agobian a los cuadros aztecas, este mini torneo parece proveer sólo una recompensa en billetes verdes (es una buena Pretemporada con la "propinota" incluida para el vencedor).

Premio que emociona a cualquiera (entre los de pantalón largo).

Sinceramente, los equipos de la MLS, siguen sin recibir reconocimiento (por jugadores, aficionados, y uno que otro medio de comunicación) en México. Muchos toman como broma a estos conjuntos que son mal catalogados como rivales de "segunda".

Un evento que entra apenas con "calzador" y del que los vecinos del norte intentan aprender en la contienda con equipos con mayor rodaje. Y es que la MLS aún no participa en torneos de trascendencia. Eso sí, ellos (los estadounidenses) no dan "paso sin guarache" y seguro que a esto, le sacarán el mejor provecho.

Esta es una Liga tan "sui generis", tan inocente, que una de sus cartas fuertes resulta una franquicia con apenas tres anos de vida. El Dynamo de Houston, debutó en el 2006 y en los dos primeros torneos que disputó, se coronó Campeón (2006 y 2007). Heredero del San José Earthquakes que en el 2005 decidió cambiar de sede (en un principio para dar paso al América USA, negocio que no se concretó) fue mudado a la ciudad texana de Houston (el primer nombre acordado fue el de Houston 1836, aunque para librar críticas políticas debido al contexto que significaba el recuerdo de la fecha de independencia de este territorio del dominio mexicano, fue cambiado al de Dynamo).

El balompié en el vecino país del norte sigue aprendiendo. A nivel de selecciones, ya se posiciona cada vez mejor en Eliminatorias y ediciones mundialistas. A nivel individual, continúa exportando jugadores al Viejo Continente. Y ahora a nivel de clubes, gana terreno deportivo, absorbiendo la experiencia que otros pueden compartir. Incluso las figuras emeleseras ahora son perseguidas por clubes del balompié azteca: el goleador brasileno del D.C. United, Luciano Emilio, continúa pretendido por los Monarcas del Morelia.

Quizá, este torneo inventado, sea en parte, el derecho de piso que deban pagar los cuadros norteamericanos para aparecer más en escena. Algo similar a los pininos de los equipos mexicanos en torneos sudamericanos (desde 1998) y que en un principio, sólo significaban un buen negocio por su popularidad, mercadotécnica y raitings televisivos.

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