Ochoa nació como estrella

Siguiendo la frase popular: "Hay quienes nacen con estrella y otros estrellados", habría que añadir también que no necesariamente los afortunados consiguen trascender en el máximo escaparate.

Siguiendo la frase popular: "Hay quienes nacen con estrella y otros estrellados", habría que añadir también que no necesariamente los afortunados consiguen trascender en el máximo escaparate.

El portero del América y la Selección Mexicana, destaca como un caso excepcional en nuestro balompié, un "garbanzo de a libra".

Memo Ochoa apareció en el mapa futbolero de nuestro país en el lugar adecuado y el momento justo para llamar la atención gracias a las portentosas cualidades bajo los tres palos.

Tras el retiro de uno de los mejores guardametas mexicanos de la ultima década (Adolfo Ríos), Francisco Guillermo Ochoa afrontó con valentía el reto para el que había sido preparado desde niño: ser el portero titular del América.

No recuerdo ningún caso en las últimas décadas de algún guardameta que haya debutado a los 18 años y que desde el principio haya brillado como él, sin presentar una baja de juego.

Recuerdo hace más de veinte años, a un joven llamado Alejandro García que hacía sonreír a todo México. Una lesión (la mala suerte que lo acompañó toda su carrera) lo había dejado sin la oportunidad de representar a México en un campeonato mundial de menores de edad.

Después, su debut lo hizo con los Coyotes del Neza (una vez retirado Nestor Verderi, a la postre el Maestro de Memo Ochoa) y bajo la tutoria del más grande arquero extranjero –entonces técnico nezatlense- Miguel Marín.

El "Gallo" pasó al América, pero la mala suerte (lesiones en momentos cruciales y la falta de confianza del entonces entrenador Miguel Ángel López) provocó que nunca explotara todo su potencial.

Otro ejemplo de un hombre que llamó la atención muy joven y aún sin haber debutado en la Primera División había conseguido ser convocado al Tricolor Mayor fue el de Christian Martínez. Elegido por Manuel Lapuente en la Selección de México (cuando apenas jugaba para el Cuautitlán de la Primera "A" y haciendo recordar a Pablo Larios que había gozado ese mismo privilegio de manos de Bora Milutinovic previo al Mundial del 86). A Christian parece no haberle hecho bien lo prematuro de la fama. No brilló lo que de él se esperaba, y hasta después de algunos años, la madurez lo convirtió en titular en la Primera División.

Por otra parte, Óscar Pérez también brilló desde su debut con el Cruz Azul, logrando hasta la fecha una carrera seria y muy bien manejada. Más de una década como portero titular de La Máquina Celeste, mundialista principal en el 2002 y figura en la Copa Libertadores del 2001 (aún así, al "Conejo" nunca le llegó una oferta seria del extranjero).

Y Oswaldo Sánchez, mostró impactantes cualidades desde su primera temporada con el Atlas antes de cumplir los 20 años de edad, pero nunca pudo convertirse en referente del América en los tres años de estancia por el equipo de Coapa, siendo hasta su consolidación en el Guadalajara cuando gozó de la titularidad en el Tricolor en sus dos diferentes etapas (7 años después de su primer partido como profesional y por un corto tiempo ya que para el Mundial del 2002 el "Vasco" Aguirre prefirió al "Conejo" Pérez, aunque después La Volpe lo reinstaló para Alemania 2006 gracias a su gran momento).

Hoy, Memo Ochoa provoca un ruido sólo similar al de Jorge Campos en la década de los años noventa. Lo conocen en el extranjero y lo reconocen en el primer plano internacional.

Ayer lo pude comprobar al visitar la práctica del equipo inglés Everton (que se encuentra en la Ciudad de Chicago) y en donde el nombre de este joven guardameta mexicano resulta ya tema de conversación (todos saben quién es y hablan del rumor sobre un supuesto traspaso a la Liga Premier).

Algo así como el Iker Casillas de nuestro país.

A pesar de no contar con un pasaporte comunitario (fuerte impedimento en momentos de globalización futbolera), no tengo dudas en que de seguir por este camino, Francisco Guillermo Ochoa se convertiría en el arquero más importante en la historia del futbol mexicano (respetando el prestigio de la inigualable marca de cinco Mundiales de Don Antonio Carbajal), consiguiendo ver al fin, a un arquero nuestro brillando en el Viejo Continente.

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