Bicampeones Albicelestes

Son los únicos Bicampeones Olímpicos del siglo XXI. Uno de los tres en toda la historia del futbol. Dueños de una generación dorada, que no se ha quedado en sólo una promesa.

Son los únicos Bicampeones Olímpicos del siglo XXI. Uno de los tres en toda la historia del futbol. Dueños de una generación dorada, que no se ha quedado en sólo una promesa.

Antes de convertirse en anfitriones del planeta futbolero en 1978, era una potencia continental. A partir de la décimo primera edición mundialista –en la que se coronaron por primera ocasión-  pasaron a un escalafón privilegiado del que no se han bajado.

En 1986, su máximo ídolo –Diego Armando Maradona- los hizo repetir la más grande alegría, siendo el líder superdotado y convirtiendo el Estadio Azteca en el escenario de los máximos recuerdos.

Hoy, dos décadas después, presumen a la escuela de menores más poderosa del balompié actual. Argentina, construye con hechos, su indiscutible grandeza futbolera.

Bicampeones juveniles y ahora además, Bicampeones Olímpicos. Este equipo que dirigió Sergio Batista, se levantó ya como la base del principal candidato a la Gloria en Sudafrica 2010.

Hace unos meses, referí mi comentario a lo que podría suceder en el torneo futbolero en  Beijing: Si Argentina haría historia o Brasil se sacudiría la única loza que carga (al nunca haber podido salir Campeón en una Olimpiada).

Pese a la negativa de los clubes europeos de prestar a sus estrellas para esta cita, por primera vez los jugadores importantes demostraron el completo interés por cumplir con su Selección, por encima de la buena imagen ante los clubes que los contratan: Ronaldinho hizo ver desde el inicio que quería ir a China, al igual que Diego y Rafinha que se revelaron en contra de sus respectivos equipos alemanes. Lionel Messi, Fernando Gago, Sergio Agüero y Javier Mascerano, dejaron siempre en claro su intención de participar con la Albiceleste.

Estos Juegos Olímpicos que terminaron el domingo, destacan de los demás por el compromiso y la  convicción que mostraron los más famosos en medio de un mar de actividad internacional.

Tuve la oportunidad de estar cerca de los entrenamientos y partidos cruciales de este torneo y comprobé que en Beijing se escribiría una historia diferente.

Uruguay, había sido el último Bicampeón de este torneo (hace 80 años). Esos dos títulos olímpicos  (1924 y 1928) que antecedieron a la primera corona de una Copa del Mundo (1930).

Brasil en China no pudo. Se quedó muy lejos. Otra vez consiguiendo un bronce que le sabe amargo.

Argentina en cambio, parece haber completado la preparación y los blazones para presentarse en la siguiente edición mundialista como el candidato fuerte, experimentado y sin discusión, para volver a sorprender al mundo. Porque la Gloria se gana día a día, torneo tras torneo. Con éxitos y no sólo con intenciones.

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