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De aquí soyMartes 14 de Octubre del 2008
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La decisión de José Francisco Torres de formar parte de la Selección Estadounidense, por encima de la Mexicana, fue dramatizada en los últimos días por algunos personajes de nuestro balompié.
Me gustaría recordar la columna que escribí en este espacio el 21 de febrero del 2006 y que titulé: "El sueño Mexicano". Ahí destaqué la enorme comunidad futbolera de mexicanos o mexico-americanos que buscaban concretar el sueño de jugar profesionalmente en los Estados Unidos, pero que debido al sistema de reclutamiento de la MLS les significaba mucho más complicado que en el propio balompié azteca, por lo que veían a México como el escenario idóneo para cumplir sus anhelos (aún viviendo del otro lado de la frontera).
José Francisco Torres, prefirió la aventura en la cancha antes que iniciar una carrera universitaria. Decidió emprender el reto para convertirse en futbolista profesional antes que terminar los estudios en la Unión Americana (y es que uno de los principales impedimentos en Estados Unidos para el Draft es la necesidad de pertenecer al sistema de reclutamiento de las Universidades).
Torres fue a Pachuca y se jugó el albur: debutó en noviembre del 2006 y ahora se consolida como mediocampista titular de los Tuzos.
Está claro que lo que el muchacho quería hace un par de años era debutar y lo consiguió a base de esfuerzo, determinación y calidad. Está claro que lo que ahora necesita es protagonismo internacional, y ese por ahora, lo tendrá seguramente más con Estados Unidos que con México (porque con el Tri dificilmente jugaría).
Ahora más que nunca se empiezan a dar esos casos mezclados de nacionalidades. Los que igual pueden decidir por el querido México de sus padres o por los Estados Unidos en donde nacieron y crecieron.
Por ejemplo, ¿ustedes saben quién es Lawrence Langowski?
Un joven deportista estudiantil nacido en Chicago y preparado siempre bajo el sistema estadounidense de lucha libre, pero que prefirió representar a México en los Juegos Olimpicos de Beijing (su madre es mexicana y su padre polaco-americano, por lo que Lawrence también es mexicano).
La decisión de este joven luchador, pasó casi en el anonimato en nuestro país, siendo que verdaderamente llamaba la atención, ya que pudo haber formado parte de la extensa delegación estadounidense, y con un poco de suerte hacer algo similar a lo logrado por su buen amigo Henry Cejudo (ganador de Oro Olimpico en Beijing en Lucha, nacido en California y de padres mexicanos).
Está claro que al hablar de una mejor estructura deportiva desde la infancia, Estados Unidos llevará ventaja, anque si hablamos de oportunidad para consolidar los sueños, esto siempre será relacionado a la determinación, trabajo y suerte que cada deportista (en este caso futbolistas) puedan tener en lo individual.
Pero es evidente también que estos millones de niños y jovenes nacidos en Estados Unidos, seguiran siendo vistos como "mexicanos" en la Unión Americana y como "gringos" en territorio azteca, hasta que ellos mismos tomen la decisión personal de elegir al país que desean representar.
Es probable que esta decisión de José Francisco Torres y la que hasta el momento ha tomado Michael Orozco, puedan beneficiar más a los muchos mexico-americanos que requieren de mayores oportunidades en el balompié de los Estados Unidos, por encima incluso del impacto que pudiera causar en el futbol mexicano.Opina de esta columna aquí.