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Camino espinosoMartes 25 de Noviembre del 2008
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Ya está, el Tri se metió al Hexagonal Final rumbo al Mundial, aunque ahora viene lo más complicado.
La presión, las críticas, las evasiones, quedarán a un lado para iniciar el trabajo serio en el equipo de todos los mexicanos.
México no ha jugado bien, pero en una Eliminatoria no es lo primordial (lo verdaderamente necesario es obtener los resultados que te hagan acceder, aunque siempre puede ser dependiente un factor del otro).
Hoy por hoy, nuestra Selección Nacional es la que menos juego de conjunto presenta en comparación a sus cinco rivales por los tres boletos y medio, y ahí es justo en donde se debe resolver en este corto tiempo. Trabajando a consciencia.
Como vimos (y como destacamos antes del encuentro del miércoles anterior), Honduras ya sigue un patrón definido por el Cuerpo Técnico colombiano que encabeza Reinaldo Rueda.
Costa Rica, ha pasado la marea y de las complicaciones que sorteaba en la corta era de Hernán Medford, ahora el equipo tico respira más tranquilo (producto también de los resultados favorables).
El Salvador, vive un romance con su Selección, después de la personalidad y aplomo con la que Carlos de los Cobos ha hecho grupo entre los centroamericanos (incluso logrando el apoyo y confianza de directivos, jugadores y afición) que los hacen soñar con una nueva experiencia mundialista.
Estados Unidos, continúa el proceso ascendente. Bob Bradley, ha demostrado que nuestros vecinos del norte, no sólo han crecido en la producción y exportación de futbolistas, sino también en la dirección técnica, al grado de hacer que el equipo de las barras y las estrellas, sea el que mejor y más fácil futbol practica.
Trinidad y Tobago, se pudo colar entre los seis grandes de la zona, siguiendo al experimentado Pacho Maturana, que ha combinado la velocidad, fuerza e inteligencia en el juego para los caribeños.
México en el Estadio Azteca, difícilmente perderá partidos (tal como lo marca su historia), siempre y cuando estén concentrados y sacando provecho de todo lo que significa el escenario de mayor renombre, aunque la duda es (y ahora con mayor fuerza) la condición de visitante.
El Tricolor debe trabajar en la cancha y asimilar el plan que Eriksson tenga planeado para revertir la inseguridad con la que se planta afuera.
Si hoy México iniciara el Hexagonal Final, yo le daría pocas probabilidades de conseguir puntos de visitante: ni en el Olímpico de San Pedro Sula como ya lo vimos, ni en el Ricardo Saprissa y su cancha sintética, ni en el Cuscatlán y la presencia asfixiante de la afición salvadoreña (en donde su Selección ha sido implacable en este nuevo proceso), ni en Puerto España, con los elementos climáticos y entorno que la rodean.
Sin embargo, ahora arrancan de cero. Es un nuevo torneo (una Liguilla por el pase al Mundial) y el trabajo debe ser mejor planeado y mejor ejectutado para los mexicanos.
Yo no estuve a favor de la contratación de Eriksson como seleccionador nacional, pero ahora estaría menos a favor de un cambio en el timón (el prestigiado estratega europeo debe recibir los elementos para trabajar y demostrar su cartel internacional).
No puede ahora México volver a cambiar de riendas. Imagínense que dos de los que mejor juegan en esta zona, incicaron al mismo tiempo que México con sus nuevos procesos, y aunque en su momento dudaron y criticaron, al final aguantaron, viendo reflejado ese trabajo (Reinaldo Rueda con Honduras y Bob Bradley con Estados Unidos comenzaron a trabajar en febrero del 2007, a la par que Hugo Sánchez con el Tricolor Azteca).
Sí hay tiempo, mientras se deje de pensar en que México pasa caminando sobre sus rivales porque tiene una generación dorada (y cuestionable). Sí hay tiempo, mientras el Cuerpo Técnico y jugadores se concentren, comprometan y decidan a hacerse los gigantes sobre el terreno de juego (sólo ahí y durante esos 90 minutos).
Son tres boletos directos en los que hoy, y después de lo mostrado por nuestro equipo nacional, pareciera no ser un seguro candidato. Una cuarta posibilidad que tendría que luchar contra la garra charrúa, la ansiedad colombiana, la experiencia ecuatoriana, la fe venezolana, la esperanza boliviana o el estupendo juego chileno (como quinto posible representante de la CONMEBOL).
México puede recomponer el camino, aunque sigue sin estar fácil (yo creo que será el Hexagonal Final más cerrado y complicado de la historia). Ojalá que así lo asimilen los directamente involucrados rumbo a Sudáfrica 2010.
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