¿Cuál proceso?

Es la palabra de moda desde hace algunos años en nuestro balompié, aunque quizá no sea utilizada de manera correcta... Mientras más se menciona, menos se respeta.

Es la palabra de moda desde hace algunos años en nuestro balompié, aunque quizá no sea utilizada de manera correcta... Mientras más se menciona, menos se respeta.Por definición, proceso, significa avance, transcurso del tiempo, pero en nuestro futbol le hemos dado la connotación relacionada al respeto por las fases necesarias para alcanzar un objetivo (deportivo).Siguiendo esta visión, partamos del punto que nos muestra que hoy en el futbol sólo se acepta ganar. Y hacerlo de manera inmediata. Al bomberazo o al milagrazo. La desesperación de las directivas y aficiones deboran a los técnicos y jugadores que no cambian el rumbo o cumplen caprichos en margenes muy cortos de 7 ó 10 partidos.Este fenómeno se puede ver también en algunos casos a nivel mundial (el Chelsea de Felipao), aunque en México raya en lo preocupante.Así, un jugador que puede cambiar cada seis meses de equipo, termina por desesperar sino encuentra rápido acoplamiento. Y ni que decir de un Director Técnico.Está claro que esta virtud de "saber esperar", de "darle tiempo al tiempo" y "confianza a los protagonistas" para encontrar armonía en su trabajo, es casi nula en nuestro país. En México no tenemos la capacidad de esperar y trabajar, para después saber cosechar.Ejemplos hay muchisimos. Hoy la Selección Mexicana, pasó del único proceso respetado en casi medio siglo (con Ricardo La Volpe) a la inestabilidad ocasionada por la guillotina sádica sobre Hugo Sánchez y la histeria sobre Sven-Göran Eriksson (porque además hay que destacar que la incapacidad de saber esperar, muchas veces está relacionada con la rápida y equivocada toma de decisiones). En pocas palabras, hoy este fenómeno se traduce en inseguridad.El otro claro ejemplo (y además el de mayor publicidad) es el de las despistadas Águilas del América. Después de la era Lapuente – Carrillo (que les entregó dos titulos de Liga), el equipo de Coapa ha ido siguiendo sus ánimos e impulsos a la hora de elegir y respetar los tiempos de los entrenadores.Producto de esa inseguridad a la hora de mandar, ponen y quitan técnicos antes de que se logre una armonía (y ni qué decir de librar antipatías y miedos desde el vestidor para conseguir buenos resultados).Desde mi punto de vista, ni a Tena, ni a Brailovsky, ni a Romano, les dieron el tiempo ideal para intentar formar a un verdadero equipo (del "Pelado", mejor ni hablo, porque es probable que pronto lo podamos ver triunfar en Argentina).Y ahora el llamado a Chucho Ramirez al Nido (a quien le deseo la mejor de las suertes, porque merece una gran oportunidad) que provoca que a nivel de selecciones nos quedemos "mochos", sin proceso.A tres semanas de viajar a Trinidad y Tobago para encarar la feroz Eliminatoria Mundialista Sub-20, el hombre que le ha dado (desde la banca) la mayor satisfacción a nuestro balompié deja el timón, para debutar en Primera División. Eso quizá en otro país no se hubiera permitido, pero como acá todos jalan para diferentes lados (y beneficios), no pasó nada (luego nos quejamos porqué no cuajan nuestros jugadores al momento de debutar profesionalmente, la Sub 20, es el representativo nacional más importante para la consolidación de futbolistas). Pero bueno, ni en las Águilas ni el Tri (en cualquiera de sus versiones) son los únicos malos de la película. Ese fenómeno de inconstancia lo vemos en casi todos los equipos de la Primera División. Por ello, desde el arranque de los torneos apostamos por quién y cuándo sera el "primer caído".Por ejemplo, si hay alguién con el que no coincido del todo, pero que debo reconocer que a veces termina por entregar cuentas más razonables, es el rey de estos llamados procesos en México.Ricardo La Volpe, no es un entrenador ganador (de títulos), pero todos a la hora de contratarlo ya saben lo que obtendrán de él (siempre y cuando lo dejen trabajar).Ahora, pide tiempo y tranquilidad a su regreso con el Atlas -equipo al que no pudo hacer Campeón en los 4 años que ya dirigió, pero con el que ganó muchos adeptos- quizá para volver a consolidar a nuevos jugadores y emocionar a la tribuna rojinegra (claro que tampoco se le niega que por ahí se corone, eso nunca se puede saber antes de tiempo).La gama de futbolistas que obtuvo dirigiendo cinco años al Atlante de principios de los noventa, de cuatro años con los Zorros en la última parte de esa década, y hasta los posicionados en los cuatro años al frente del Tricolor, deberían provocar mayor paciencia en nuestro medio futbolistico a la hora de cortar cabezas. Aunque yo siempre preferí que la Selección Nacional ganara o jugara bien en la era La Volpe (en donde consiguió el título de la Copa Oro 2003, el boleto Olímpico a Atenas, y el buen funcionamiento mayor en la Confederaciones 2005), nadie le puede negar al estratega argentino que cumplió con el mentado recambio Tricolor que siempre prometió: a "empujones" y peleas, catapultó en la Selección Mayor a jugadores como Salcido, Galindo, Osorio, Guardado, Pineda, Sinha, Lozano y otros más. Parece que los llamados procesos suelen dar mejores resultados que la guillotina voraz y desesperada, la pregunta es: En México algún día alguién se podrá consolidar en un mismo puesto?Opina de esta columna aquí

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