El sueño boomerang

Algunos pueden pasar toda su vida esperando el momento anhelado y una vez que lo tienen, se cuartean como yeso barato. ¿Pues no que tantas ganas de triunfar en Europa?

Algunos pueden pasar toda su vida esperando el momento anhelado y una vez que lo tienen, se cuartean como yeso barato. ¿Pues no que tantas ganas de triunfar en Europa?

Una vez más, la frágil base para buscar el éxito. La falta de compromiso, la falta de trabajo que está dejando a algunos futbolistas de nuestro país a la orilla, sin determinación y acción. Jugadores que se están conformando sólo con el deseo.

Los rumores y las declaraciones de directivos vinculan a Omar Bravo con un regreso precipitado al balompié mexicano. Después de 8 años de irse consolidando poco a poco como goleador de nuestra liga. Después de tantas y tantas entrevistas en las que pedía a gritos una oportunidad para brillar en un mejor escaparate. Después de las peleas con Jorge Vergara para poder salir del Guadalajara (el equipo más popular de los mexicanos y del que muchos extranjeros desearían poder formar parte). Después de todo eso, bastarían sólo seis meses y una jugosa oferta para que el conformismo mate todo.

Otra vez los Tigres, que no ganan sólo gastan. Otra vez le serpiente tentadora del dinero (disfrazada del pretexto por más minutos de juego) que acomoda.

Apenas sies meses después de haber debutado con el "Depor" (el 31 de agosto del 2008), Bravo, decidiría volver, aparentemente desesperado por no jugar como titular, por no encontrar continuidad en el equipo que le firmó un contrato de tres años en una de las mejores Ligas del Mundo.

Así como al "Kikin" Fonseca y sus sueñoos de azucar (que se deshicieron en tan sólo cinco meses del contrato de cuatro añoos con el Benfica de Portugal), y por lo que ahora (dos años después) ni en la banca del "Volcán" aparece.

Triste. Patético resultaría ver que menos tardan en reclamar que en demostrar, "partiéndose" en los entrenamientos y aprovechando cualquier chance sobre el terreno de juego (si Bravo hubiera marcado más goles, impresionando al técnico Lotina, no existiría esa posibilidad de verlo vestido de Tigre).

La semana pasada mi comentario lo dirigí a los procesos que no se completan en nuestro balompié. A lo atropellado, precipitado y en muchas ocasiones equivocado. Ustedes creen que un jugador que se da por vencido en tan sólo seis meses por no ver completado lo que ocurre en su imaginación, ¿pueda aspirar a convertirse en un futbolista de talla internacional? ¿O sera que esos 180 días en España le bastarían para presentar credenciales en nuestra liga local y convertirse nuevamente en figura?

Nada más equivocado que pensar en que verlo jugar diez partidos en México con los Tigres, es lo que Miguel Angel Lotina necesita para ponerlo como titular en La Coruña después del Verano. Eso más bien me suena a los fichajes tipo "Loco" Abreu, por los que Omar Bravo jugaría aquí, acá y acullá, hasta que los tres años de contrato con el conjunto gallego finalicen (cuando el delantero mochiteco tenga 31 de edad) y entonces pueda contratarse abiertamente con el cuadro azteca que él desee. ¿Se lo imaginan de regreso con las Chivas el equipo de sus amores para sus últimas temporadas en activo?

No, ojalá que todo esto sea un rumor, algo irreal. Ojalá que Omar Bravo se quede con el "Depor". Ojalá que -como dicen los propios españoles- mejor por ahora "trague" (osea que aguante, que soporte estoicamente) para que después grite sus goles con euforia, echando afuera todas esas frustraciones recordando cuando las cosas no salían como él esperaba. Ojalá que luche en estos momentos en los que todavía el sueño está en sus manos, en lugar de despertar triste y arrepentido, pidiendo de nuevo a gritos que vuelva la oportunidad -como un boomerang- en el futbol europeo. Opina de esta columna aquí.

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