Échenle ganas

Ha sido el grito escuchado durante décadas en nuestro balompié. Una frase muy común. Marca registrada entre los mexicanos en cualquier ámbito cuando de motivación se trata.

Ha sido el grito escuchado durante décadas en nuestro balompié. Una frase muy común. Marca registrada entre los mexicanos en cualquier ámbito cuando de motivación se trata, y me gustaría que siguiera siendo un grito de guerra al iniciar los partidos de nuestra Selección.

Me llamó la atención escucharle esta expresión a un gran amigo brasileño (antes ídolo de mi infancia) cuando le pregunté su punto de vista sobre el regreso de Javier Aguirre a la Dirección Técnica Tricolor.

Nilton Pinheiro Da Silva (antes lo he mencionado en otras columnas, ya que es de las personas con las que más disfruto platicar sobre futbol), fue compañero del 'Vasco' en su etapa de jugador (en los años ochenta brillaron juntos en el América).

Batata me dijo: "Es el hombre perfecto para esa posición... Aguirre le ha sabido sacar provecho a los futbolistas mexicanos desde que era jugador... Él personifica esa frase tan mexicana que nunca he escuchado en ningún otro país y que tan efectiva fue cuando yo jugué en México: Échale ganas"...

Yo coincido con Batata, primero porque siempre he pensado que el 'Vasco' le saca jugo a nuestros futbolistas porque es un líder natural, además de un entrenador inteligente. Y también me gustó eso de recordar las expresiones que hablan de nuestro estilo, reflejan nuestras costumbres (a alguién se le ocurrió y miles de personas la hicieron famosa al repetirla de manera cotidiana).

El decir "échale ganas" es algo más que un grito motivacional, invita a la concentración, la determinación, el deseo de triunfo, pero sobre todo, a la entrega total, al extra que entregan los ganadores.

No debe ser tomada como un grito desesperado de impotencia como algunos piensas.

El problema es que a veces, hay a quienes no les gusta lo que durante años hemos hecho o dicho. Hay quienes por copiar a otros, buscan eliminar lo que nos ha caracterizado.

Me gusta que regresa un hombre que sabe lo que tiene y lo que puede hacer. Porque nunca lo he escuchado soltar frases triunfalistas. Porque sé que prefiere trabajar al 100 por ciento y no hacer castillos en la mente. Porque prefiere "romperse el alma" en la cancha para después exigir lo mismo a la hora del partido bueno. Porque no promete lo que no cumplirá (y como en el futbol nadie sabe lo que sucederá, él se compromete a entregarlo todo como un profesional). Porque con su experiencia no comprará ideas descabelladas que intentan ver a nuestro futbol en un lugar que no le correspone.

Si queremos una revolución, primero necesitamos caudillos. No podemos inventar héroes. Los líderes se conocen liderando y Javier Aguirre conoce bien de ésto. Échale ganas "Vasco".

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