Darnos nuestro lugar

La decisión tomada por los altos dirigentes del balompié mexicano, el viernes anterior, renunciando a cualquier competencia organizada por la CONMEBOL, me ha hecho pensar algunas cosas.

La decisión tomada por los altos dirigentes del balompié mexicano, el viernes anterior, renunciando a cualquier competencia organizada por la CONMEBOL, me ha hecho pensar algunas cosas. No estoy necesariamente en contra de esta drástica determinación, aunque me parece que la tarea principal de los directivos de nuestro futbol, no es la defensa a ultranza de la soberanía nacional, sino la claridad mental y la buena dirección de los elementos para hacer crecer en todos los niveles al balompié mexicano (y no dejar que se estanque como ha sucedido). Yo no estoy de acuerdo con el trato desfavorable que muchas veces las cabezas sudamericanas han dado a los equipos aztecas en las distintas competencias a nivel de clubes o selecciones, pero de algo estoy seguro: con directivos mexicanos más capaces, ya se habría mejorado esta relación en los 16 años que nuestros representativos han formado parte de sus torneos (desde aquella Copa América del 93). Coincido en que la merma económica por la ausencia de nuestros clubes y Selección en estas competencias (Copa Libertadores, Sudamericana y América) será una fuerte presión para que se piense en mejores condiciones y decisiones que afecten al invitado incómodo (y muy lucrativo en cuestión de patrocinios), pero me deja inquieto que la única forma en la que nuestros lideres hagan 'pesar' nuestro futbol, sea sólo la del negocio. México se ha instalado como la tercera potencia (invitada) de la CONMEBOL. Con subcampeonatos, terceros lugares en Copa América, además de ser cada vez más común que los clubes lleguen a Semifinales de la Libertadores (recordando que Cruz Azul estuvo muy cerca de coronarse ante el Boca Juniors) y por supuesto el titulo del Pachuca en la Sudamericana (junto con las finales que disputaron Pumas y América), dejan en claro que nuestro balompié pelea alto en la parte baja del continente ¿Por qué entonces nuestros dirigentes no ganan terreno con esos argumentos deportivos y en cambio recurren a la infalible salida del negocio? (los mexicanos producen una mayor derrama económica por temas futboleros entre los 40 millones de habitantes de habla hispana en Estados Unidos, por ejemplo). Yo no creo que si México vuelve a participar sólo en torneos de la CONCACAF sea tan perjudicial como algunos piensan (en cuanto al estilo de juego), aunque sería evidente que el escaparate para la tan trillada vitrina europea se reduciría enormemente. Y ojo, que algunos futbolistas extranjeros de mediano cartel internacional, quizá ya no verían tan atractiva a la Liga Mexicana (sin ese escaparate) para probar suerte antes de buscar saltar al viejo continente (o de rebote a la Selección Mexicana como elementos naturalizados). Ojalá que la resolución final sea benéfica para el futbol mexicano. Avanzar y no estancarse debiera ser siempre la única tarea, porque el lugar de nuestro balompié se tiene que demostrar sobre el terreno de juego en el escenario que nos toque ocupar.

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