¿Quién le va a los Tecos?

Un equipo que cumple sobre la cancha, pero sin la conexión ideal con la tribuna. Un cuadro respetado deportivamente, aunque sin personalidad.

Un equipo que cumple sobre la cancha, pero sin la conexión ideal con la tribuna. Un cuadro respetado deportivamente, aunque sin personalidad.

Los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, son probablemente el equipo de la Primera División de menos afición (a pesar de representar a una de las casas de estudios con mayor prestigio en México y de haber festejado un título en la Temporada 93-94).

Los “treintones” (como un servidor) recordamos a equipos sólidos que han protagonizado momentos importantes en nuestra Liga desde la infancia.

A mi me tocó ver brillar a figuras como Hugo Enrique Kiesse (en su última etapa como profesional), sirviendo como enganche ofensivo pases precisos a delanteros destacadísimos en los años ochenta como el “Chícharo” Javier Hernández o Edmur “Pato” Lucas, para después convertirse en la casa de uruguayos de época como Antonio Alzamendi y José Luis “Oso” Salazar.

Han tenido el tino de ser los primeros en llevar a México a otras figuras sudamericanas como Osmar Donizzette, Marcelo Goncalvez, el “Loco” Sebastián Abreu, Reinaldo Navia, Daniel Ludueña y Hugo Droguett, pero ni así han ganado en popularidad.

Una de las épocas que recuerdo más atractiva en su forma de juego, fue con Rubén Omar Romano como Director Técnico y Roberto “Chorrillano” Palacios como cerebro del medio terreno.

Si analizamos a cada uno de los equipos de la Primera División, los Tecos son ignorados inexplicablemente por los fanáticos futboleros: los de convocatoria nacional (Guadalajara, América, Cruz Azul y Pumas) gozan de seguidores en cualquier ciudad, mientras que los otros clubes reciben el apoyo de sus respectivas regiones (en Puebla le van al Puebla, en Chiapas le van a los Jaguares, en Pachuca a los Tuzos, en Ciudad Juárez a los Indios) pero en Jalisco la afición se divide entre Chivas y Zorros (antes también con la U. de G. y el Jalisco por ejemplo). Incluso los cuadros universitarios en otras partes, son muy queridos por sus comunidades estudiantiles (los Pumas por la UNAM, los Tigres por la U de Nuevo León).

Dicen que les ha faltado publicidad, aunque la teoría de algunos es la débil identidad entre los integrantes de la Autónoma de Guadalajara, que en gran número representan una población flotante (estudiantes de otras partes de la República Mexicana o incluso del extranjero). La verdad es que ni así entiendo el escaso número de seguidores para estos emplumados.

En lo particular, el detalle de mayor impacto publicitario que me viene a la memoria relacionado a este equipo, es la frase con la que el “Perro” Enrique Bermúdez iniciaba las transmisiones televisivas: “Desde Zapopan, donde el Tecolote canta”.

Ese “punch” que necesitan, lo intentan ahora resolver con una nueva campaña de mercadotecnia y con el cambio de nombre y logotipo incluidos (los ahora Estudiantes). Quizá en algo similar al cambio de imagen que experimentó el América en los años ochenta, cuando de Canarios pasaron a Águilas y con el uniforme de las líneas en forma de pico sobre el pecho (que terminó siendo la piel de la mejor época americanista).

Ojalá que tengan éxito en esta nueva aventura y que encuentren el equilibrio ideal para la tan anhelada filiación, seguido por los buenos resultados (con la continuidad de Miguel Herrera en el timón). Que por fin logren una real empatía en el medio futbolístico nacional. Aunque como sugerencia les pediría que la mercadotécnica sea coherente a las costumbres de nuestro país y nuestro estilo futbolero (eso de las bufandas déjenlo para los países europeos que sufren terribles inviernos, no creo que sea muy cómodo utilizarlas en pleno verano en el bello y templado municipio de Zapopan).

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