Vive México

Queremos que el mundo confíe en nosotros, atraer negocios y recuperar turismo. Borrar la mala imagen que nos irrita y entristece, porque sabemos de lo que somos capaces como mexicanos orgullosos.

Queremos que el mundo confíe en nosotros, atraer negocios y recuperar turismo. Borrar la mala imagen que nos irrita y entristece, porque sabemos de lo que somos capaces como mexicanos orgullosos. La campaña promocional que vivimos después de la crisis sanitaria (y en la que están involucrados personajes de nuestro deporte) me hace pensar en esta semana futbolera para el representativo nacional. Además de la gran importancia que representan los dos siguientes compromisos de la Eliminatoria Mundialista, significa el regreso del hombre con mejor ambiente en el seno Tricolor, en el que la mayoría confía. Una especie de Supermán desde el banquillo. Javier Aguirre está ante la oportunidad de demostrar que aún posee las mismas cualidades por las que condujo al equipo mexicano a la salvación hace 8 años, pero sobre todo, la capacidad de mezclarlas con los 7 años de experiencia en el balompié europeo (único técnico azteca con este valor agregado). Lo confirmó ayer Carlos Vela (aunque casi todos lo sabíamos): Con Aguirre es otra cosa. El conoce nuestro estilo, sabe cómo sacar provecho. Y aunque quizá el ejemplo utilizado por el delantero del Arsenal a muchos les sonó falto de argumento serio (eso de que Eriksson no andaba detrás de los jugadores para que hicieran bien su trabajo) este pensamiento refleja en parte lo que en verdad sucedió, porque es también nuestro estilo. Creo que en los temas estrictamente futbolísticos, la situación es casi la misma: Hoy nuestros jugadores llegan sin haber mostrado un nivel destacado con sus equipos (en otros procesos han estado mucho mejor). Los “europeos” viene de jugar muy poco. La falta de trabajo coordinado en la defensa se presenta como un claro riesgo. La carencia de talento ofensivo ha provocado la necesidad de volver a utilizar a Cuauhtémoc a sus 36 años cumplidos (porque sigue sin haber otro medianamente parecido). Y la falta de contundencia nos hace presagiar -de entrada- pocos goles a favor (a no ser que Saba o alguien más nos sorprenda). Las piezas y las carencias están claras, aunque a priori me atrevo a asegurar que nuestro equipo apelará a lo que mejor le sale, su principal argumento positivo. Ese clima de unión. Esa fuerza indescriptible que empapa al grupo y blinda ante el rival. Ese sentimiento especial que se conoce como identidad, y que  compartimos 110 millones de personas, apretando los puños y dientes para gritar esperanzados: Vive México.

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