El último mohicano

En medio del momento alarmante, la moribunda baraja de delanteros mexicanos observa cómo se extingue la carrera del máximo goleador de nuestra Selección Nacional.

En medio del momento alarmante, la moribunda baraja de delanteros mexicanos observa cómo se extingue la carrera del máximo goleador de nuestra Selección Nacional. Heredero de arietes como Enrique Borja, Carlos Hermosillo o Ricardo Peláez, Jared Borgetti parece vivir sus últimos días como jugador en activo. Después de deambular entre la Liga Premier, Arabia Saudita, y los clubes aztecas Cruz Azul, Monterrey, Guadalajara y Puebla, el centro delantero sinaloense sufre una lesión en las costillas que le impedirá iniciar a tiempo el Apertura con los camoteros (a los 36 años de edad). Qué lástima, cuando más necesitamos de elementos que puedan emular las hazañas conseguidas por los que le dieron prestigio internacional a nuestro balompié, como: Hugo Sánchez (la máxima figura mexicana), Luis Flores (goleador con el Sporting de Gijón e ídolo en el Valencia) y Luis García (uno de los delanteros con mejores condiciones que he visto en nuestro futbol y que pudo plasmar tanto en la Selección como en la Liga Española).   ¿Por qué ya no hay de esos? Para empezar quisiera destacar mi teoría sobre la desaparición de los delanteros en nuestro futbol, y que tiene que ver en parte con las usanzas tácticas de los últimos años. El que los futbolistas sean tan flexibles en su posición y responsabilidades dentro del terreno de juego, elimina la especialización. Antes los delanteros jugaban sólo arriba y con funciones específicas (se diferenciaban entre ellos como extremos desbordantes y centros delanteros punzantes), los mediocampistas luchaban, corrían y proveían de balones; mientras que los defensores defendían (y sólo en contadas ocasiones salían de su zona). Hoy me parece que los dirigentes y entrenadores confunden a un jugador ofensivo con un delantero (que no es lo mismo) y conforman desequilibrados planteles que terminan por carecer de gol. Y es que un volante podrá atacar, pero muy probablemente nunca contará con las condiciones que requiere un hombre de área (que es justo lo que se necesita). Esos que deciden y ejecutan en un instante y sobre un palmo de terreno. Esos que se adelantan a la marca, que tienen olfato, que son dueños del sprint que hace diferencia (no es lo mismo ser rápido que llegar primero). Esos que igual resuelven con la derecha o la izquierda, con la cabeza, con el pecho, con el abdomen o la espinilla. Esos que no tienen miedo a desbordar o tirar, sino a no anotar. Esos que se quieren convertir en héroes de sus equipos en cada partido y que no se esconden entre sus compañeros. Jared Borgetti es un sobreviviente de esa última generación de delanteros aztecas que sabían lo que hacían al frente. Junto con hombres como Luis Hernández (decidido y explosivo), Paco Palencia (ideal para hacer pareja goleadora), Jesús Arellano y el propio Cuauhtémoc Blanco en sus etapas de veloces extremos.   Es cierto que la llegada de los atacantes extranjeros elimina las plazas a los nacionales. Sería bueno ya disminuir las contrataciones de tanto foráneo que pasa inadvertido, aunque se debería agradecer y aprender de los que de afuera han llegado para dejar huella, y de los que poco se aprendió, como a figuras de la talla de José Cardozo, Sebastián  Abreu, Vicente Sánchez o antes Ivo Basay, Oman Biyik, Norberto Outes o Evanivaldo Castro "Cabinho". Ojalá que se trabaje desde la infancia con los prospectos en la delantera, que se les inculque la responsabilidad de anotar, de hacer diferencia. Que no sean víctimas del miedo al triunfo, que no se escondan entre sus compañeros en la cancha. Ojalá que se forme y cuide a delanteros como si fueran diamantes en bruto, y que después se les dé entrada en los equipos sin confundirlos de funciones. Ojalá hubiera más futbolistas como Jared, recordando que este deporte se gana anotando más goles. Nota: Quiero agradecer profundamente los comentarios recibidos por mi colaboración de la semana anterior. Reconocidos periodistas de distintos medios en México hicieron eco a la idea de rendir homenaje a Don Nacho Trelles y eso significa la mayor ganancia (gracias a Beto Murrieta, Ciro Procuna, Carlos Albert, Lalo Camarena y Héctor Quispe entre otros). No pretendo ser el organizador de una fiesta especial de cumpleaños (93) para el hombre con más ricas anécdotas en nuestro balompié, simplemente busco hacerle saber lo mucho que lo respetamos y que de paso sirva para que nuestros actuales protagonistas se fortalezcan reconociendo la historia futbolera de nuestro país.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas