oguzman

La hora de la verdad

Martes 11 de Agosto del 2009



Llegó el momento que México ha esperado en este Hexagonal Final. Las dos Selecciones que pelean por el trillado título de “gigante” se verán cara a cara, en lo más álgido de la lucha por un boleto a Sudáfrica.

México y Estados Unidos buscan liquidarse mutuamente (en términos futbolísticos). La rivalidad que por fin se asimila en ambos lados (ya los mexicanos aceptan la necesidad de vencer a los vecinos del norte, mientras que los del país del Tío Sam sueñan con pegar el golpe letal ante los que durante otras décadas ganaron sin despeinarse).

La cadena Telemundo (de la que tengo el orgullo de pertenecer) ha titulado este enfrentamiento como “La hora de la Verdad” para su transmisión en la Unión Americana, y nunca un slogan promocional fue más atinado:

Si Estados Unidos vence al Tri, entonces el daño será irreversible. La calificación estaría en a punto de morir, la supremacía norteamericana favorecería a los de Bob Bradley, y México lloraría el peor fracaso de la historia (en caso de no asistir al Mundial del 2010 con 3 boletos y un repechaje en disputa).

Si México pasa por encima de los estadounidenses, la posición se recuperaría. Los puntos salvadores quedarían a merced de los del Vasco Aguirre, y la goleada espectacular conseguida en la final de la Copa Oro cobraría efectiva relevancia. El Tricolor sería dueño de su destino.

El empate, dejaría todo en suspenso. La calificación, la mejora, la supremacía y la revancha pendiente (Lo cual a pesar de todo favorecería en la conciencia estadounidense).

Los dos equipos, llegan en condiciones similares: Sin tiempo de entrenamiento con todos sus hombres, sin estar en forma real ninguno de los dos planteles (con 12 ó 15 “europeos” sobre la cancha del Azteca apenas de la pretemporada de sus clubes) y con los recuerdos entremezclados en la memoria, sin saber a ciencia cierta si motivan o presionan (Estados Unidos fue humillado hace dos semanas en Nueva York, mientras que México sigue con las pesadillas que provocan la desventaja ante ello, los pasados diez años).

Por un lado Howard, Bocanegra, Onyewu, Dempsey, Donovan, Bradley,  Davies, Altidore queriendo hacer ver que el accidente del 26 de Julio no fue culpa suya, y que pondrán las cosas en su lugar.

Por el otro, Memo, Magallón, Torrado, Sabah, Giovani, Vela, fortalecidos por lo conseguido e intentando -por fin- hacer verdadero equipo con Cuauhtémoc, Salcido, Osorio y Guardado, para defender lo que es suyo.

Hoy, veo un partido sin pronóstico, sin saber quien llega mejor y quien celebrará al final. Hoy al Tri lo noto con más sed de venganza (deportiva) que nunca. Hoy a Estados Unidos lo veo enteramente convencido a dar la puntilla. Hoy a la afición azteca, le agradezco (como aficionado que también soy) el que con madurez y pasión (como siempre) este al borde de la línea de cal, sintiéndose un “recoge balones” que cruza los dedos dispuesto a regresar la pelota de inmediato para ayudar a su equipo a festejar.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
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