Los tres mosqueteros

Se consiguieron las anheladas victorias en Costa Rica y en el Azteca (frente a Estados Unidos) que resucitaron al moribundo Tricolor.

Se consiguieron las anheladas victorias en Costa Rica y en el Azteca (frente a Estados Unidos) que resucitaron al moribundo Tricolor. Ahora (como lo destacamos hace un par de semanas) en caso de ganarle a Honduras, nuestra Selección estaría de nueva cuenta alistando los detalles para el Mundial (incluso con la posibilidad de liderar el Hexagonal).

Una recuperación en equipo, de la que me gustaría resaltar la labor de tres personajes que siguen demostrando ser diferentes a los demás:

Cuauhtémoc Blanco es un privilegiado. Las condiciones futbolísticas que posee desde niño y que ha desarrollado en más de 15 años como profesional, no las tiene otro en nuestro balompié. La combinación de técnica individual, visión de juego, carácter e inteligencia sobre el césped las sigue demostrando a pocos meses de cumplir 37 años de edad (y probablemente a poco tiempo de su retiro, a diferencia de otros grandes en nuestra historia futbolera). 

Cuauhtémoc, participó activamente en los goles más valiosos de las últimas dos victorias, y que resultaron además de hermosa factura gracias a la calidad de los ejecutantes:

Ante Estados Unidos, le abrió el panorama a Israel Castro para que llegara de frente e hiciera el golazo del empate en el Estadio Azteca. Y ante Costa Rica, fue el único motor de la trabada primera mitad, que culminó con el cambio de juego que dejó a Giovani con la inmejorable oportunidad de lucirse con el bombazo del 1-0  (si otro jugador hubiera tenido la pelota en la posición de Cuauhtémoc por el congestionado lado derecho, probablemente se hubiera ahogado en lugar de congelar a los ticos con esa genialidad de inmejorables ventajas para Gio).

El otro a destacar, por supuesto es el tan presionado Giovani dos Santos. Un jugador tan diferente que sólo entendemos sus cualidades por la herencia, de donde le vienen, de los propios genes: Ese recorte, esa cadencia y ese tipo de conducción de balón no son parte de nuestro estilo en México. Es herencia brasileira que le significa su mejor carta de presentación.

Qué bueno que Gio inició muy jovencito, porque así ha tenido tiempo de reponerse a las dificultades que suelen presentarse en este ambiente: Tan joven y talentoso, posiblemente se vio deslumbrado por el escaparate europeo, y ahora es cuando Giovani puede empezar a cuajar solidamente su prometedora carrera.   Me gustaría recordar que su padre vivió algo medianamente similar, cuando surgido del Sao Paulo llegó apenas a los 18 años a México con altas expectativas. Francisco dos Santos, era dueño de brillantes condiciones que lo convirtieron en la contratación más cara del inicio de los años ochenta en nuestro país, pero al que también le costó mucho trabajo demostrarlas de manera madura (Zizinho no tuvo éxito a su llegada al América y fue hasta después de jugar en el León y Necaxa cuando pudo regresar a triunfar en el Nido).

Y por supuesto Javier Aguirre, quien sigue demostrando poseer las características por las que muchos pensamos que es el hombre ideal para dirigir a la Selección Mexicana. 

Ya en otras ocasiones he destacado por qué me parece que Javier es único en nuestra baraja, pero a ello le tendríamos que añadir lo más reciente:

El experimento de la Copa de Oro (tan criticado por algunos) ha dado los mejores resultados en los últimos años de nuestro equipo nacional: Giovani, Efraín Juárez, Memo Ochoa, Guillermo Franco e Israel Castro, han sido factor para embolsarse los últimos y cruciales 6 puntos.

Aguirre, no deja espacio a las quejas quizá justificadas, por no incluir en sus convocatorias a hombres de la importancia de Oswaldo Sánchez, Pável Pardo o Sinha. Los resultados siguen apoyando al “Vasco” que se la juega con los que él confía.

A estas alturas casi todos han respondido y demostrado estar a la altura de este repunte Tricolor, pero de estos 3 que menciono, aún no encuentro sustitutos. Ojalá que pronto se desarrollen más jugadores diferentes como Giovani y Cuauhtémoc, y que cada vez más directores técnicos asuman y libren los retos con el temple de nuestro entrenador nacional (aunque en este proceso, todavía falta lo más complicado en caso de asistir al Mundial).

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