Tito hace diferencia

La situación no cambia mucho. Una vez más volvió a coronarse un goleador extranjero en el futbol mexicano. Una vez más, otro de afuera vino, vio y venció.

La situación no cambia mucho. Una vez más volvió a coronarse un goleador extranjero en el futbol mexicano. Una vez más, otro de afuera vino, vio y venció. Emanuel Villa es un certero rematador, dueño de un físico que impone y una actitud que propone. “Tito” puede convertirse quizá en una de las contrataciones que mejores frutos entregue al Cruz Azul en la última década, y probablemente su gol más espectacular, lo esté anotando fuera del terreno de juego. 17 dianas en su temporada de regreso no es poca cosa. Entregado, fuerte y veloz, técnicamente dotado para sacarle jugo a su posición. Anota de cabeza, con la derecha y con la izquierda, no da un balón por perdido y siempre va por ella cuando la pelota está en juego, pero lo que quizá más llame la atención sea su forma de ser, la honestidad con la que se conduce. Siempre que un hombre se expresa con humildad merece mi respeto (y más aún cuando ha conseguido algún  logro). El que Villa agradezca a todos antes de resaltar sus dotes de artillero, cae de maravilla en una sociedad tan sensible como la mexicana. El que adopte su condición de figura para bien (entendiendo que se debe a la gente) y trate con pinzas y algodones a la afición celeste, sólo demuestra que es un profesional serio (ya que como él mismo lo menciona, nada le cuesta regalarles 20 minutos para hacer que sus aficionados vuelvan a casa con una sonrisa en el rostro y una ilusión en el corazón). Me gusta Villa para que triunfe (porque al parecer el éxito le servirá para dejar algo más que gritos de gol en nuestro país) y sobre todo, le agradezco particularmente algo que hoy podría estar un poco devaluado: la identidad clara de su persona y sus objetivos. Por razones obvias, las preguntas en un mundo tan globalizado como el de este futbol, han provocado que más de uno piense en él para nuestro equipo nacional. Claro, un hombre de área que tanto bien le haría a nuestra Selección a 7 meses del Mundial y que está de moda en uno de los equipos de mayor arrastre popular. Total, las leyes migratorias en nuestro país le podrían abrir la puerta para “aventarse” otra naturalización express (superando los dos años en México como latinoamericano cumpliría con el primer requisito). Emanuel Villa ha dicho que le gusta México y su futbol. Llegó hace 3 años jugando para el Atlas (2006), pasó por Tecos antes de su experiencia corta en Inglaterra y ya está de regreso, aunque como él mismo lo hace ver, todavía se siente muy argentino. Que grato es darse cuenta que a pesar de la tentación por los beneficios profesionales que le pudiera significar “ponerse la verde”, el Tito no se vaya con la finta y continúe fiel a su convicción (aunque no renunciaría a hacerlo, ya que uno nunca sabe lo que pueda sentir o suceder en unos años más) y por ahora prefiere decir “no gracias”. No es cuestión ni de honor, ni de educación, simplemente de “identidad”, esa que a veces hace falta en el futbol de hoy tan lleno de cambios, presiones e intereses. Y que pueda servir para que “Tito” primero que nada, se sienta 100 porciento Celeste.

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