Una década para no olvidar

Sin más preámbulo, quiero mencionar lo que creo ha sido más destacado en los últimos diez años para el futbol mexicano.

Pasado mañana no solo se termina el año, sino una década intensa para nuestro balompie. Sin más preámbulo, quiero mencionar lo que creo ha sido más destacado en los últimos diez años para el futbol mexicano. La máxima figura en la cancha inició su carrera en la banca. Hugo Sánchez debutó como entrenador, bajo la mirada inquisidora de algunos. Una vez más Ciudad Universitaria le abrió las puertas para permitirle la nueva aventura. A pesar de no festejar títulos en la primera etapa como técnico de los Pumas, logró devolverles el hambre de triunfo, la garra y un poco de ego entremezclado con orgullo bien entendido (venían del limbo, cuando pasaron varios hombres valiosos de la institución, pero sin el temperamento necesario que requería la recuperación de los jóvenes del Pedergal). Después, a su regreso, el Pentapichichi consiguió coronar esos esfuerzos en el año de ensueno (2004) con el Bicampeonato y el triunfo ante el Real Madrid incluidos (aunque algunos sigan menospreciando). Al mismo tiempo que Hugo nacía como entrenador, había otro mexicano que empezaba a cosechar los triunfos que lo consolidarían en lo más alto. Javier Aguirre ya como Campeón (después del título con el Pachuca en el Invierno 99), despuntaba para ganarse la confianza de los directivos, jugadores y aficionados. El Tri lo esperaba para la primera salvación (rumbo al Mundial de Corea-Japón 2002 con subcampeonato de la Copa América, incluido) y España lo acogía para convertirse en el primer estratega azteca con 7 ligas de experiencia europeas. Hoy, ya sabemos que consiguió otra vez el milagrito en la eliminatoria y se enfila para su mayor reto en tierras sudafricanas con la Selección.   Pero si de directores técnicos hablamos, no podemos dejar fuera a un personaje antagónico también desde la banca. Un estratega capaz y entregado, pero casi siempre odiado. Un hombre que no ha ganado casi nada en cuanto a títulos, pero del que nuestro balompie debe reconocer su enorme influencia. Un “enfermo” del futbol que se ha hecho indispensable en nuestro país. Yo no me imagino nuestra liga sin pensar, oir, criticar, soportar, refutar o alabar a Ricardo Antonio La Volpe, el argentino que aunque no reconozca, piensa desde hace mucho tiempo como mexicano y quien en casi la mitad de esta década, llevó las riendas de nuestro equipo nacional: Bien, mal o regular, pero siempre coherente a su estilo, trabajo y entrega sobre la cancha. A nivel internacional, los clubes aztecas se posicionaron como nunca, pero el gran mérito lo inició el Cruz Azul de José Luis Trejo. El 2001 fue increible y hasta los que de manera local los odiaban (por la rivalidad de la liga) se vistieron ese año de color azul celeste. La Final en la Copa Libertadores que disputó Cruz Azul, le valió el reconocimiento entero a nivel continental. Jugando por nota, con gran motivación y consiguiéndo dejar fuera a los equipos argentinos en turno: Rosario Central y River Plate, (e incluso venciendo al Boca Juniors en la mismisima Bombonera) volvieron loca a la gente del Azteca. Desafortunadamente los penales, volvieron a meter el pie en esa Final por el título. Y hablando de clubes, no podemos discutir mucho para llegar a un acuerdo de los mejores en nuestra liga. Los equipos de la década son 2 y de manera más que merecida. Así como el Necaxa brilló en los 50, las Chivas en los 60, La Máquina en los 70, las Águilas en los 80 y los Rayos en los 90, la primera década del Siglo XXI es completa y compartida para Diablos y Tuzos. Los que más títulos han conseguido, los que más liguillas han disputado (Toluca) e incluso con el único campeonato sudamericano para un equipo de nuestro país (Pachuca en la Sudamericana). Aún cuando a algunos les caiga mal el Pachuca y les parezca medio insulso el ambiente de Toluca, no hay duda, estos 2 son los mejores de los últimos diez años. Por supuesto que el máximo logro de nuestro futbol llegó justo a la mitad. En el 2005, Chucho Ramírez demostró poder trascender, liderando una generación dorada de niños héroes: Giovani dos Santos, Carlos Vela, Efraín Juarez, César Villaluz, Enrique Esqueda, Ever Guzmán, Patricio Araujo y compañia, le dieron a México el único título mundial en nuestras vitrinas. Lo que siempre soñamos y pudimos ver a diferencia de millones de aficionados que durante décadas se quedaron en la orilla (ojalá que ahora lo podamos ver en otros niveles, aunque francamente se ve dificil). México fue Campeón Mundial Sub-17. Para cerrar, hay 2 jugadores que destacan sobre los demás. Los dos de estilos diferentes, de calidad indiscutible y de mentalidad inexpugnable. Cuauhtémoc Blanco ha sido sin duda el futbolista más talentoso que ha dado México en la última década. Inteligente, hábil, de gran técnica y disparo. Envidiable condición fisica y “punch” con la tribuna. Al que mucho tiempo odiaron y amaron, ahora me parece que de manera justa los aficionados le brindan más aplausos que abucheos. Y por supuesto el de mayores logros internacionales. El que se fue más joven al Viejo Continente. El que primero se coronó (con el Mónaco). El que supo esperar para contratarse con los “grandes” (en el Barcelona, pese a que Jorge Valdano lo hizo a un lado de los planes merengues). El que ha sabido luchar sin perder el foco (pese a los alabos desmedidos de algunos y las criticas infames de otros). Rafael Márquez, es nuestro futbolista de élite, el único y más respetado.   Yo no sé si me faltó algo o alguien. Tampoco sé si dentro de diez años estaré destacando algo similar, mejor o menos grato. Lo que me queda claro es que éste ha sido nuestro balompie, a pesar de que algunos se obsesionen pensando que somos mejores y otros se depriman imaginando que somos peores. Feliz año nuevo y mis mejores deseos para sus familias.

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