Asignatura pendiente

En los últimos 6 ó 7 años hemos oído hablar de una supuesta época dorada de porteros mexicanos, aunque quizá hasta ahora, nos demos cuenta que sobre esto se ha exagerado.

En los últimos 6 ó 7 años hemos oído hablar de una supuesta época dorada de porteros mexicanos, aunque quizá hasta ahora, nos demos cuenta que sobre esto se ha exagerado. Los errores cometidos por Guillermo Ochoa en los más recientes partidos han encendido los focos rojos con miras a la actuación de la Selección Nacional en la próxima Copa del Mundo. Para nadie es nuevo que la posición más especializada en el futbol es la de arquero. Mientras un jugador de campo puede ser utilizado en diferentes zonas, cumpliendo funciones distintas según las necesidades del equipo o del entrenador, la tarea del portero siempre es fija y específica. Un volante puede tirarse como defensa (carrilero), o bien un defensor puede ocupar el medio terreno, o incluso sumarse al ataque (muchas veces los que inician como centrales terminan consolidándose como centros delanteros) o visceversa. Pero un portero siempre es portero (salvo el caso de Jorge Campos quien jugó también como delantero en su etapa con los Pumas, brillando incluso y marcando diferencia).   En los últimos dos procesos del Tricolor (el largo con Lavolpe y el triple con Hugo-Eriksson-Aguirre) creo que se ha dejado de trabajar en esta posición. La trillada competencia por el puesto, no ha existido bajo los tres postes. En los cuatro años de Lavolpe al frente de la Selección Mexicana, Oswaldo Sánchez fue inamovible. Ni los llamados de Moises Muñoz, ni los de Jesús Corona significaron mayor presión para el entonces arquero del Guadalajara. Y aún cuando también fueron convocados Guillermo Ochoa y Oscar Pérez, el que siempre jugó fue Oswaldo. Ni con Eriksson ni con Hugo cambió mucho la cosa (incluso se especula sobre una aparente molestia, presionando al técnico a afianzar a Oswaldo como titular indiscutible, la cual en caso de haber sido cierta quizá hubiera afectado para que ahora Aguirre mejor prescinda de el veterano arquero de los Guerreros). Estamos a 10 semanas del Mundial y por primera vez desde que me acuerdo (del ’86 a la fecha) siguen las dudas sobre quién sera el hombre fuerte bajo los tres palos, con tan poco tiempo en el calendario. En el ’86 todos sabían que sería Pablo Larios, en el 94 y 98 Jorge Campos, en el 2002 (después de que el Vasco le dio la estafeta) Oscar Pérez, y en el 2006 Oswaldo Sánchez. Hoy, nadie aseguraría que Guillermo Ochoa sea el bueno. Es más, nadie se atrevería a eliminar por completo a Luis Michel, Jonathan Orozco o incluso Jesús Corona. Hoy cuando hay quienes siguen destacando las virtudes que pudiera aportar Moises Muñoz o la experiencia de Oswaldo. Cuando algunos claman al "Conejo", haciendo patente que “ninguno” convence del todo. Quizá nuestra baraja de arqueros no sea tan buena como pensamos, y aquí entro a comparar lo que viven por ejemplo los del vecino país del norte. Los estadounidenses cuentan con arqueros de un envidiable nivel competitivo en la escena internacional, aunque quizá ni siquiera se detangan a reflexionarlo. La posición de arquero en la MLS es la más pareja (tomando en cuenta que en todas las demás posiciones de campo, siguen presentando algunas deficiencias de desarrollo). Ellos tienen porteros que en la última década han jugado en Europa y que pueden competir en cualquier liga del mundo: Bob Bradley ha utilizado a cuatro arqueros como base en diferentes competencias en los tres años que lleva al frente del equipo nacional: Tim Howard (Everton), Brad Guzan (Aston Villa)  Marcus Hahnemann (Wolverhampton), Troy Perkins (D.C. United). Aun así todos sabemos que el titular en Sudáfrica sera Howard, quedando fuera un veterano con más de 100 partidos con su Selección y diez años en el Viejo Continente como Kasey Keller. En México parece que no se ha hecho la tarea, y en lugar de afianzar al titular en el arco, después de una competencia seria y leal, se ha relajado el ambiente esperando que los deseos se conviertan en realidad: Que el que ataje en el Mundial, sea el que sea, viva su mejor momento (porque al fin y al cabo tenemos muy buenos porteros). A a mi no me sorprendería que el que inicie ante los sudafricanos, sea el mismo con el que el Vasco se presentó en su regreso frente a los salvadoreños. El mismo al que llevó al Mundial de Corea y Japón 2002. El que juega en Chiapas, come zanahorias y brinca como ninguno. El que estando bien o mal, parece ser el más confiable por su estilo sobrio, condiciones y madurez, evidenciando que en estos últimos años, no se hizo la tarea para consolidar a uno o más arqueros rumbo a una Copa del Mundo. PD. Pese al mal ambiente que lo rodea, presiento que Memo Ochoa tendrá su mejor actuación en este año el próximo Domingo, en el clásico frente a las Chivas (ante quienes siempre se suele crecer).

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