Los dueños del balón

Llegó una nueva oportunidad para trascender en la Copa Libertadores y los dueños del balón tendrán que mostrar sus armas si es que quieren crecer.

Llegó una nueva oportunidad para trascender en la Copa Libertadores y los dueños del balón tendrán que mostrar sus armas si es que quieren crecer.

En un torneo en el que los clubes mexicanos han hecho un buen papel a pesar de las condiciones adversas (viajes kilométricos, público, organizadores y arbitrajes en contra) debiera ser una prioridad imponerse objetivos claros para alcanzar por fin el éxito (y no navegar por aguas de indiferencia).

Antes ya ha habido capítulos muy importantes. Dos Finales disputadas: Cruz Azul vs. Boca Juniors en 2001 y Chivas vs. Inter en 2010, además de episodios memorables en 13 años de participación azteca: River Plate vs. Atlas en el 2000 (con el mejor equipo de Ricardo La Volpe jugando por nota en el Monumental) y la emocionante Semifinal entre América y Boca Juniors de ese mismo año (cuando el equipo de Alfredo Tena se quedó a un solo gol de remontar en el Estadio Azteca, ante el mejor cuadro de Carlos Bianchi), por mencionar algunos.

Aunque las discusiones normalmente se centran en decidirse por un solo torneo (o el local o la Libertadores) algo que además suena lógico y sano por la intensa carga de trabajo, cansancio físico y mental, además de los largos viajes a mitad de semana hasta el cono sur, cabría recordar que un equipo mexicano sí pudo perfilarse para trascender en los dos al mismo tiempo.

El América de Manuel Lapuente del 2002 que venía como “bola de nieve” tras una increíble Fase de Grupos en la que terminó invicto y como el equipo con mayor cosecha de todo el certamen (único con 16 puntos en seis partidos, cinco victorias y un empate), goleó al Cienciano en Octavos de Final y venció al Morelia (que venía también en gran paso) para llegar a la Semifinal.

Lamentablemente la Copa del Mundo provocó que la Libertadores suspendiera sus actividades para reanudar casi tres meses después (y ahí América perdió ante Sao Caetano por el pase a la Final), mientras que en el torneo local (Verano 2002) sí se pudo coronar al vencer en la Final al Necaxa.

Hoy, tanto Jaguares como San Luis cuentan con plantel y calidad para salir bien librados de la Fase de Grupos, son seis juegos y tres de ellos como locales, mientras que los rivales del América se ven más duros de roer aunque tres partidos en el Estadio Azteca son una ventaja poco común en el futbol Mundial.

Carlos Reinoso no juega, pero seguramente tendrá en la mente los dos capítulos importantes de su experiencia a nivel continental: como jugador, el gol de antología que le dio el título al América en la Copa Interamericana del 78 ante Boca Juniors, cuando el “Loco” Gatti quedó perplejo ante el disparo al ángulo. Y como entrenador en 1998, llevando a las Águilas a los Octavos de Final de la primera participación mexicana en este torneo y cayendo por un solo gol ante River Plate en su propio estadio.

Por supuesto que la tarea no es fácil, aunque posibilidades sí existen, siempre y cuando se disminuya el estilo de culpas y reproches que impera en nuestro país. El público culpa a los jugadores y entrenadores, los jugadores y entrenadores a la prensa, la prensa a los dirigentes y árbitros.

 Y en cambio cada quien haga lo que mejor hace que la prensa reporte, analice y critique, que los dirigentes dirijan y cumplan, que el público apoye y exija respetuosamente (y ya que en la última década en nuestro país se ha adoptado el tono, forma y estilo de las barras sudamericanas, ojala que también se hagan sentir en estos compromisos porque la Libertadores se gana en casa). Y desde luego que los jugadores y entrenadores se hagan grandes, que recuerden que en esto del futbol, los que están en la cancha son los verdaderos dueños del balón.

facebook.com/oscar.telemundo 

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